La investigación por el femicidio de Érika Álvarez sumó un nuevo capítulo tras la declaración de Nicolás Navarro Flores, acusado de encubrimiento, quien decidió hablar ante el fiscal Pedro Gallo y aportó detalles que podrían resultar determinantes para esclarecer el crimen.
Según su testimonio, todo comenzó alrededor de las 6:50 de la mañana, cuando recibió una llamada de Sosa, quien le aseguró que la joven “era epiléptica” y que “se estaba muriendo”. Sin embargo, al llegar a la vivienda ubicada en calle Santo Domingo al 1100, la escena que encontró fue muy distinta.
Una escena que despertó sospechas
Navarro Flores relató que Sosa lo recibió con una pala en la mano y rastros de tierra en las uñas, lo que —según su declaración— sugería que había intentado enterrar el cuerpo en el fondo de la propiedad.
El testimonio describe un escenario marcado por intentos de ocultamiento del crimen y por la posterior planificación para deshacerse de distintos elementos que podrían comprometer a los involucrados.
Bolsas con objetos y el descarte del celular
Durante su declaración, el acusado reconoció haber participado en el descarte de elementos vinculados al hecho.
Según indicó, Sosa le entregó dos bolsas de consorcio que luego arrojó en un contenedor ubicado en avenida Belgrano al 1900. Además, afirmó que el celular del presunto femicida fue descartado en su propio departamento, situado en avenida Mate de Luna.
Los investigadores ahora intentan determinar si en esas bolsas se encontraban prendas de la víctima o elementos utilizados durante el ataque.
La presencia de otra implicada
En su testimonio, Navarro Flores también señaló la presencia de Justina Gordillo, pareja de Sosa, quien —según dijo— estaba en el lugar y habría tenido conocimiento de lo ocurrido.
De acuerdo con su relato, la mujer se encontraba visiblemente angustiada mientras se analizaban las acciones para eliminar posibles pruebas del crimen.
Menciones a droga y otros elementos
Otro aspecto que llamó la atención de los investigadores fue la referencia a estupefacientes. Navarro Flores aseguró que Sosa le entregó una piedra de cocaína y una caja de herramientas con candado que contenía más droga.
Tras la detención de quien es conocido como “El Militar”, el acusado afirmó que vació los estupefacientes y posteriormente entregó la caja a los investigadores.
La autopsia confirmó una muerte violenta
Mientras avanzan las pericias y la reconstrucción de los hechos, la autopsia al cuerpo de Érika Álvarez confirmó que la joven murió a causa de una brutal golpiza, descartando por completo la versión inicial que apuntaba a un ataque de epilepsia.
Con estos nuevos elementos, la fiscalía busca reconstruir la secuencia completa del crimen, mientras los peritos rastrean los contenedores y depósitos de basura señalados en la declaración para recuperar posibles pruebas vinculadas al femicidio.

