La sesión en la Cámara de Diputados por la reforma laboral ya estaba marcada por cruces y acusaciones cuando Horacio Pietragalla se levantó de su banca. En pleno recinto, caminó hasta el estrado con una cadena en la mano y la apoyó sobre el escritorio de la presidencia.
El diputado de Unión por la Patria pidió una interrupción mientras exponía Vanesa Siley. Tomó la palabra y fue directo al punto. Afirmó que el proyecto “retrotrae a la esclavitud” al movimiento obrero. No se quedó en la frase. Caminó hasta el estrado y dejó una cadena sobre el escritorio de la presidencia para convertir su denuncia en imagen.
“Te voy a hacer entrega del símbolo de esta ley”, le dijo a Martín Menem. El titular de la Cámara rechazó el gesto y ordenó retirar el objeto. “A mí no me puede entregar nada. Es una falta de respeto”, respondió. Pietragalla insistió: “Esta ley nos retrotrae a la esclavitud”.
La escena se produjo en medio del debate condicionado por la decisión del oficialismo de limitar la lista a 40 oradores con intervenciones de cinco minutos, esquema que la oposición cuestionó tras una votación a mano alzada. Finalmente, el cronograma fue ratificado por 136 votos contra 107.
Desde La Libertad Avanza defendieron la reforma como una herramienta para generar empleo y cuestionaron la eficacia del marco laboral vigente. La oposición, en cambio, sostuvo que el proyecto implica un retroceso en derechos laborales conquistados.
El debate continua bajo el esquema aprobado por 136 votos contra 107, con intervenciones acotadas y cruces entre las bancadas. La escena de la cadena quedó como uno de los momentos más visibles de una sesión caliente

