Mucho antes del choque que terminó con la vida de dos jóvenes, en el sur tucumano ya se hablaba del peligro. La Ruta Nacional 157, en su tramo urbano, era señalada por vecinos como un punto crítico para la seguridad vial. Las advertencias, aseguran, fueron reiteradas.
En Taco Ralo y localidades cercanas, residentes sostienen que el riesgo es cotidiano. El exceso de velocidad —tanto de vehículos livianos como de camiones de gran porte— encabeza la lista de preocupaciones. Durante la noche, agregan, la situación se vuelve más compleja por la circulación de motocicletas que realizarían maniobras imprudentes e incluso presuntas picadas.
Una convivencia riesgosa
El escenario se agrava por la presencia frecuente de niños y adolescentes que circulan en bicicleta sin elementos de seguridad, una postal que fue registrada días atrás por transeúntes y que encendió el debate en redes sociales.
“Es una bomba de tiempo”, repetían algunos vecinos antes del hecho que hoy enluta a la comunidad. Si bien reconocen intervenciones policiales esporádicas, consideran que los controles no son suficientes ni sostenidos para desalentar conductas de riesgo.
Antecedentes y pedidos urgentes
Los habitantes de la zona recuerdan que no se trata de un episodio aislado. Días antes del choque en el que murieron las jóvenes, un menor había sufrido un accidente tras caer de su motocicleta, un hecho que ya había generado preocupación.
El reclamo apunta a medidas preventivas concretas: controles de velocidad permanentes, operativos nocturnos y campañas de concientización. También admiten que la problemática no responde a una única causa ni se resolverá con una sola acción.
La Ruta 157 atraviesa sectores urbanos donde conviven tránsito pesado, motos, peatones y ciclistas. Para los vecinos, la reciente muerte de las jóvenes dejó, además del dolor, una advertencia ineludible: sin controles firmes y sin compromiso ciudadano, el riesgo seguirá presente

