Las calles del centro tucumano volvieron a colmarse este miércoles de carteles, banderas y reclamos. A 11 años de la primera movilización de Ni Una Menos, cientos de personas se concentraron en Plaza Independencia para exigir justicia por las víctimas de femicidios, reclamar el esclarecimiento de causas pendientes y denunciar situaciones de violencia de género e impunidad.
La convocatoria reunió a familiares de víctimas, organizaciones sociales, agrupaciones estudiantiles, colectivos feministas y ciudadanos que se sumaron a una jornada marcada por la emoción, el dolor y los pedidos de respuestas por parte de la Justicia.
Familiares de víctimas encabezaron los reclamos
Uno de los discursos más contundentes fue el de Alberto Lebbos, padre de Paulina Lebbos, quien volvió a cuestionar la falta de respuestas judiciales en distintos casos de la provincia.
“Hace 20 años que recorremos esta plaza exigiendo justicia y venimos agregando nombres y nombres”, expresó.
Además, apuntó contra el ministro fiscal Edmundo Jiménez y contra los legisladores provinciales: “Edmundo Jiménez, protector de asesinos y de encubridores, y los legisladores cobardes no hacen que rinda cuentas”, dijo, en un nuevo cuestionamiento al funcionamiento de las instituciones encargadas de garantizar justicia.
El dolor de quienes siguen esperando respuestas
Entre los testimonios más conmovedores estuvo el de la madre de Daiana Garnica, desaparecida hace nueve años.
“Cada vez que veo en las noticias de una chica secuestrada pienso si no será Daiana. Ya pasaron nueve años y no sé nada de mi hija”, expresó entre lágrimas.
“Cada día es una lucha constante. En el caso de mi hija hay un culpable al que le dieron perpetua, pero él no actuó solo. Hay una condena, pero hay incertidumbre porque no hay un cuerpo, nunca encontraron a Daiana”, sostuvo.
Por su parte, Mirta Jiménez, madre de Karla Robles, recordó que hace 11 años marchaba junto a su hija y hoy lo hace reclamando justicia por ella.
“Hace 11 años estaba acá marchando con ella y hoy tengo que marchar por ella”, afirmó.
Mirta, aseguró que su hija fue “instigada al suicidio” y recordó el doloroso recorrido que atraviesa desde hace más de una década. 
Reclamos por causas recientes
Durante la jornada también tomó la palabra Cristina Bustos, hermana de Juana Bustos, quien reclamó el traslado del acusado por el femicidio al penal de Benjamín Paz.
“Necesitamos tener la tranquilidad de que se va a hacer justicia”, sostuvo. Bustos también señaló que la tragedia alcanzó a otro integrante de su familia: “Ese mismo día también se cargó la vida de mi primo Francisco Lucero por sus celos enfermos”, afirmó, al exigir que el caso no quede impune y que avance la investigación judicial.
“Necesitamos tener la tranquilidad de que se va a hacer justicia”, sostuvo.
El caso se convirtió en uno de los más recientes que movilizan a familiares y organizaciones en la provincia.
La familia de Camila Fernández presente en la marcha
«Camila sufría violencia de género, ella hacía las denuncias, lo soltaron a él y la encontraron muerta. Dicen que no es un femicidio y sí es un femicidio. No voy a parar hasta tener Justicia», afirmó Maru, mamá del corazón de la joven.

Estudiantes y organizaciones sociales acompañaron la marcha
Las agrupaciones estudiantiles de la Universidad Nacional de Tucumán participaron activamente de la movilización y denunciaron la falta de aplicación de protocolos de género dentro de distintos ámbitos educativos.
Además, organizaciones sociales manifestaron preocupación por la reducción de recursos destinados a políticas de prevención y asistencia a víctimas de violencia de género.
Una problemática que sigue golpeando al país
Según datos de la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, durante 2025 se registraron 200 femicidios en Argentina.
El informe también revela que:
- El 83% de las víctimas conocía a su agresor.
- Solo el 18% había realizado denuncias previas.
- En el 44% de los casos existían antecedentes de violencia.
Con esos números como telón de fondo, la Plaza Independencia volvió a convertirse en escenario de una movilización que renovó el reclamo de justicia y el compromiso colectivo contra la violencia hacia las mujeres.

