Atlético viajó a La Plata con una misión doble: cortar una racha de tres derrotas consecutivas y volver a meterse en la pelea por los playoffs del Clausura. Pero enfrente tendrá a un Gimnasia que atraviesa un presente bastante distinto. El “Lobo” llega invicto en sus últimos cinco partidos, está cuarto en la zona B con 18 puntos y encontró una identidad que, aunque todavía muestra grietas, le permitió afirmarse entre los equipos de arriba.
Su última presentación ofrece una buena muestra de ese momento. En Mendoza, el equipo de Ariel “Pata” Pereyra comenzó perdiendo prácticamente desde el vestuario frente a Independiente Rivadavia, sufrió durante varios pasajes y recién encontró el empate sobre el cierre, gracias a Agustín Colazo. Fue el tercer empate consecutivo después de dos victorias y extendió a cinco fechas su racha sin derrotas.
Más allá de los resultados, Gimnasia también encontró una forma bastante definida de jugar. Y hay una característica de la que Julio César Falcioni seguramente ya tomó nota: generalmente intenta asumir el protagonismo. Pereyra viene utilizando un 4-2-3-1, con Ignacio Miramón y Mateo Seoane (en su lugar jugaría Agustín Colazo) como equilibrio en la mitad de la cancha, Ignacio “Nacho” Fernández encargado de darle claridad a la circulación y Agustín Auzmendi como referencia ofensiva.
A partir de esa estructura, el “Lobo” no se siente demasiado cómodo especulando. En sus mejores momentos adelanta los laterales, intenta abrir la cancha con Maximiliano Zalazar y Lucas Janson y busca que Fernández reciba por detrás de los volantes rivales.
Esa vocación ofensiva también explica una particularidad de sus números. Gimnasia convirtió 16 goles en el Clausura, casi el doble de los nueve que acumula Atlético, aunque también recibió 16. El “Decano”, en cambio, tiene nueve a favor y nueve en contra. Los dos poseen diferencia de gol neutra, pero llegaron a ella por caminos completamente distintos: el “Lobo” suele protagonizar partidos más abiertos, mientras que Atlético construyó buena parte de su crecimiento alrededor del orden defensivo.
Justamente ahí puede aparecer una de las claves de la tarde. El equipo platense tiene recursos para lastimar, pero también deja espacios. Y en varios encuentros mostró dificultades para sostener durante los 90 minutos aquello que construye en sus mejores pasajes.
Dentro de ese funcionamiento aparecen dos nombres a los que Atlético deberá prestarles especial atención. Auzmendi es el principal finalizador del equipo y ya convirtió cinco goles durante el Clausura. Su juego no se limita al área: también fija centrales, descarga y participa mucho del juego aéreo.
“Nacho”, por su parte, continúa siendo el futbolista encargado de darle pausa y sentido a los ataques. En el 1-1 con Argentinos, por ejemplo, asistió a Auzmendi con un pase preciso para el gol del delantero.
En ese contexto, para Falcioni puede resultar particularmente importante recuperar a Clever Ferreira. El paraguayo regresará después de su participación con la selección y, salvo imprevistos, volverá a estar disponible. Su fortaleza aérea y su capacidad para imponerse en los duelos pueden ser necesarias frente a un delantero que exige permanentemente a los centrales.
El «Lobo» tiene algunas dudas
Del otro lado, Pereyra tampoco llega al partido con el equipo completamente definido. Germán Conti será evaluado hasta último momento para determinar si puede regresar a la zaga después de una lesión muscular, mientras que Pedro Silva Torrejón arrastra una molestia en un tobillo. Si el lateral no llega en condiciones, Matías Melluso aparece como alternativa.
Así llegará Atlético al Bosque: frente a un rival con confianza, instalado en zona de playoffs y que encontró una forma bastante definida de competir. Pero también ante un equipo que concede oportunidades y todavía busca corregir desequilibrios defensivos.
Después de tres derrotas seguidas, el “Decano” necesita aprovecharlas. Porque mientras Gimnasia intenta consolidarse entre los de arriba, Atlético llegará a La Plata obligado a demostrar que su caída reciente fue apenas un bache y no el comienzo de un retroceso. Y lo hará como visitante, justamente la condición que mejor le viene sentando en los últimos meses y que puede favorecer el estilo de contragolpe que propone Falcioni. Allí buscará recuperar la sonrisa.

