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viernes, octubre 9, 2026
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Aprender a aceptar una enfermedad también es parte del tratamiento

El miedo, la incertidumbre, el enojo y la tristeza suelen aparecer frente a una realidad que obliga a modificar hábitos, proyectos y rutinas.

A través de la Escuela de Pacientes, el efector brindó una charla sobre el impacto emocional que genera recibir el diagnóstico de una enfermedad crónica. La propuesta busca acompañar a los pacientes y sus familias en el proceso de adaptación, desde la negación hasta la aceptación.

Recibir el diagnóstico de una enfermedad crónica puede marcar un antes y un después en la vida de una persona. El miedo, la incertidumbre, el enojo y la tristeza suelen aparecer frente a una realidad que obliga a modificar hábitos, proyectos y rutinas. Comprender esas emociones y aprender a transitarlas es fundamental para construir una nueva relación con la propia salud.

Con este propósito, el Hospital Nuestra Señora del Carmen, a través de su Escuela de Pacientes, desarrolló una charla destinada a brindar herramientas de acompañamiento emocional a personas que atraviesan enfermedades crónicas y a sus familiares, promoviendo la aceptación del diagnóstico, la continuidad de los tratamientos y una mejor calidad de vida.

La actividad estuvo a cargo de la licenciada María José Sepúlveda, coordinadora del Grupo de Fibromialgia y de la Escuela de Pacientes de la institución, quien explicó que el duelo no siempre está relacionado con la pérdida de un ser querido, sino que también puede surgir cuando una enfermedad modifica las capacidades, la autonomía o las actividades que una persona realizaba habitualmente.

«El paciente atraviesa un duelo, no por la pérdida de la vida de una persona, sino por aquellas capacidades que antes tenía y que, a partir de la enfermedad, pueden verse limitadas. Es un proceso psicológico que también impacta en la familia, en el trabajo y en las diferentes áreas de su vida», explicó la profesional.

En este sentido, Sepúlveda señaló que uno de los objetivos principales de la Escuela de Pacientes es ofrecer un espacio de psicoeducación, prevención y acompañamiento que permita comprender los cambios asociados a enfermedades como la fibromialgia, la artritis, la diabetes, la hipertensión, las patologías cardiovasculares y otras condiciones crónicas.

Durante el encuentro, la licenciada abordó cinco etapas emocionales que pueden presentarse frente al diagnóstico de una enfermedad: negación, enojo, negociación, tristeza y aceptación. Aclaró que no necesariamente se desarrollan de manera lineal y que cada persona puede atravesarlas en distintos momentos o volver a experimentar emociones de etapas anteriores.

«La primera reacción muchas veces es la negación. La persona entra en un estado de shock, se bloquea y le cuesta reconocer lo que está sucediendo. Después puede aparecer el enojo, ese preguntarse por qué me pasó a mí, qué hice mal o por qué mi vida tiene que cambiar», detalló.

Posteriormente, explicó, puede surgir una etapa de negociación, caracterizada por las dudas y la incertidumbre respecto de los tratamientos, los medicamentos y las modificaciones necesarias en la vida cotidiana.

También puede presentarse una fase de tristeza, cuando la persona comienza a reconocer las limitaciones o pérdidas asociadas a su condición. La profesional aclaró que esta reacción emocional no implica necesariamente un diagnóstico de depresión clínica.

Finalmente, la aceptación representa la posibilidad de reconocer la enfermedad y comenzar a construir una nueva forma de vivir, con mayor compromiso hacia los cuidados y el tratamiento.

«Yo siempre les digo a los pacientes que aceptar es como hacer las paces con la vida. Es reconocer la condición que tenemos y comenzar una etapa de mayor tranquilidad, donde podemos establecer una buena alianza con los profesionales, seguir los tratamientos y comprometernos con nuestro bienestar», expresó Sepúlveda.

La especialista destacó que una enfermedad crónica no afecta únicamente a quien recibe el diagnóstico, sino que también modifica la dinámica de su entorno cercano. Por este motivo, el acompañamiento a las familias constituye uno de los pilares del trabajo que se desarrolla desde la institución.

«Cuando una persona se enferma, toda la familia siente ese impacto, por eso es importante brindar herramientas también a quienes acompañan, para que puedan comprender lo que está atravesando el paciente y contribuir a su bienestar», sostuvo.

Asimismo, remarcó que el objetivo es favorecer la adherencia a los tratamientos y ayudar a las personas a recuperar o desarrollar habilidades que les permitan sostener una vida activa, de acuerdo con sus posibilidades.

La Escuela de Pacientes trabaja desde una perspectiva interdisciplinaria, con la participación de profesionales de terapia ocupacional, nutrición, educación física, medicina del dolor y otras especialidades, que desarrollan distintas actividades de acuerdo con las necesidades de cada paciente.

Sepúlveda informó que las personas interesadas en recibir acompañamiento por fibromialgia u otras condiciones de dolor crónico pueden acercarse al Hospital Nuestra Señora del Carmen los martes y jueves, entre las 7 y las 12 horas, para solicitar una primera entrevista de admisión.

Por su parte, las actividades de la Escuela de Pacientes se desarrollan los viernes y son gratuitas, abiertas a la comunidad. Para participar, los interesados pueden dirigirse a la institución, donde se evaluará cada situación particular y se orientará sobre las alternativas de atención y tratamiento disponibles. “Estos espacios permiten que las personas identifiquen sus emociones, comprendan mejor su diagnóstico y encuentren acompañamiento para afrontar los desafíos que implica convivir con una enfermedad crónica”, remarcó.

“Aceptar una enfermedad no significa abandonar los sueños ni renunciar a una vida plena, sino reconocer que algunas cosas pueden cambiar, pero que siempre es posible encontrar nuevas maneras de cuidarse, reconstruir proyectos y seguir adelante. En ese camino, la escucha, la comprensión y el acompañamiento profesional pueden convertirse en herramientas fundamentales para transformar la incertidumbre en esperanza y el miedo en nuevas posibilidades”, cerró.

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