Hay empates que suman y otros que dejan una sensación incómoda. El 1 a 1 de San Martín en su visita a Deportivo Madryn entra en esa segunda categoría: el “Santo” pegó primero, mostró pasajes de buen juego, pero no supo sostener la ventaja y terminó resignando dos puntos que lo hubieran depositado en la cima de la zona.
Un inicio que ilusionó
El equipo de Andrés Yllana salió decidido y encontró rápido su premio. A los seis minutos, una de las mejores jugadas colectivas del torneo abrió el marcador: Ovando aceleró, Castro descargó y Matías García filtró una asistencia precisa para que Diego Diellos definiera con autoridad. Golazo y ventaja temprana.
Ese arranque no fue casual. Las modificaciones del entrenador tuvieron impacto inmediato, dándole al equipo mayor claridad en ataque, un déficit que había arrastrado en partidos anteriores.
Dominio sin contundencia
Con la ventaja a su favor, San Martín manejó el trámite con criterio. Controló los tiempos, limitó a un rival que venía en alza y generó las mejores aproximaciones. Incluso, el cierre del primer tiempo encontró al local golpeado, sin respuestas claras.
Pero ahí apareció el problema que terminó marcando el partido: la falta de decisión para liquidarlo. El “Santo” tuvo el contexto ideal para ampliar la diferencia y no lo hizo.
Un error que cambió todo
Cuando parecía que el descanso llegaría con ventaja tucumana, un grave error defensivo lo alteró todo. Una descoordinación entre Darío Sand y Ezequiel Parnisari dejó servido el empate para el colombiano Cuero, que no perdonó.
De un dominio controlado al 1 a 1 en cuestión de segundos. Un golpe difícil de asimilar.
Un segundo tiempo sin respuestas
El complemento fue otro partido. Más trabado, más cortado y con menos juego. San Martín pareció conformarse por momentos, replegándose y apostando a alguna contra que nunca terminó de prosperar.
Los cambios buscaron modificar ese escenario, pero el equipo nunca recuperó la claridad del inicio. Entre interrupciones, roces y un ritmo deslucido, el partido se fue apagando.
En el final, con un trámite abierto y desordenado, cualquiera pudo ganarlo. Pero ninguno lo hizo.
La sensación que queda
El empate sostiene el invicto en una cancha complicada, pero deja una oportunidad clara en el camino. San Martín hizo lo más difícil —ponerse en ventaja y controlar el juego—, pero falló en lo decisivo: cerrar el partido.
Y en un torneo tan parejo, esos detalles suelen marcar la diferencia entre pelear arriba o quedarse con las manos a medio llenar.

