Voces de peso en el periodismo nacional denunciaron que este tipo de retórica no solo degrada el debate público, sino que incita a la violencia digital contra los trabajadores de prensa por parte de militantes y seguidores de la fuerza gobernante.

«Han cometido un delito grave y deberían pagar por ello. El comportamiento de los involucrados luego de lo ocurrido muestra la malicia de los periodistas y la complicidad de las autoridades», sentenció el Presidente en su tuit, aunque no especificó a qué hecho delictivo hacía referencia técnica.

Mientras el gobierno insiste en que su postura es una defensa contra las «fake news», desde los organismos de libertad de expresión se advierte que el uso del aparato del Estado para perseguir y estigmatizar a quienes opinan distinto representa un peligroso precedente para la democracia argentina.