San Martín volvió a dejar pasar una oportunidad que parecía hecha a su medida. En una fecha que podía devolverlo a la zona de clasificación al Reducido, el equipo de Alejandro Orfila no consiguió sostener la ventaja, empató 1 a 1 con San Martín de San Juan en La Ciudadela y dejó escapar dos puntos que pueden resultar determinantes cuando el campeonato entre en su tramo decisivo.
El resultado es tan incómodo como el funcionamiento. San Martín no jugó bien, careció de ideas durante buena parte de la tarde y nunca consiguió transformar la ventaja en control. Gabriel Carabajal, desde el punto del penal, había abierto una puerta que el equipo no supo atravesar. El volante fue lo más destacado de un conjunto que intentó atacar, pero que muchas veces lo hizo sin claridad, dependiendo más de acciones individuales que de una construcción colectiva.
El 1 a 0 llegó con suspenso. Bryan Ferreyra sancionó una mano dentro del área y Carabajal ejecutó el penal hacia la izquierda de Sebastián Díaz Robles, que adivinó la intención pero no pudo evitar el gol. Sin embargo, la jugada dejó una duda que seguramente seguirá dando vueltas: las imágenes no permiten advertir con claridad que la pelota haya impactado en la mano del futbolista sanjuanino. Para un equipo que necesitaba ganar, semejante margen de discusión resulta todavía más incómodo.
San Martín, además, había recibido advertencias. En el primer tiempo, Nazareno Fúnez tuvo una ocasión clarísima: quedó frente a Nahuel Manganelli, definió hacia el segundo palo y la pelota se fue apenas desviada, besando el poste. Más tarde, el propio arquero protagonizó un grosero error que pudo haber terminado en gol de Federico Murillo. El «Verdinegro» no aprovechó ninguna de esas situaciones, pero finalmente encontró el empate a pocos minutos del 1 a 0, cuando Franco Coronel apareció completamente solo en el área para conectar un centro de Murillo.
El golpe volvió a desnudar los problemas del equipo de Alejandro Orfila. Después de recibir el 1 a 1, San Martín buscó, pero sin encontrar caminos claros. Y tampoco los encontró desde el banco. Los cambios no resultaron acertados y no consiguieron modificar el desarrollo. Milton Ríos, que había comenzado junto a Agustín Graneros en el doble «cinco», nunca logró afirmarse en esa función: estuvo perdido, llegó casi siempre a destiempo, no consiguió generar juego y terminó siendo intrascendente. Su salida a los 58 minutos fue una señal de que el funcionamiento del mediocampo tampoco había convencido.
Luego ingresaron Jorge Juárez y Nicolás Castro, pero tampoco pudieron torcer el rumbo. Más tarde aparecieron Alan Cisnero y Gastón Monroy. Cisnero aportó algunas acciones interesantes, con movilidad y voluntad para romper líneas, pero ni siquiera su ingreso alcanzó para cambiar la historia.
Una chance desperdiciada para San Martín
Así se fue una oportunidad que valía mucho más que un punto. San Martín sabía que una victoria podía devolverlo al Reducido, pero volvió a tropezar con una dificultad que lo acompaña durante toda la temporada: no hacerse fuerte en La Ciudadela. Hasta antes de este empate había ganado apenas cuatro de sus 11 partidos como local, con cinco empates y dos derrotas, y había sumado 17 de 33 puntos. Ahora la cosecha sigue siendo insuficiente para un equipo que necesita hacerse fuerte en casa.
El torneo entra en una etapa en la que ya no alcanza con esperar que los rivales pierdan puntos. Cada jornada achica el margen y San Martín sigue desperdiciando oportunidades. El equipo tendrá otra chance frente a Deportivo Madryn, pero esta vez el cuento tenía casi todo para terminar bien: localía, ventaja y una tabla que ofrecía una puerta abierta. San Martín volvió a dejarla entreabierta. Y cada vez queda menos tiempo para empujarla.

