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jueves, junio 4, 2026
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Empate que no alcanza: Atlético Tucumán dejó pasar el triunfo ante Huracán

El empate no fue casualidad ni accidente: fue consecuencia. Atlético Tucumán volvió a dejar puntos en el Monumental José Fierro porque, una vez más, no supo sostener lo que construyó. El 1 a 1 ante Huracán expuso una falla que ya empieza a ser estructural: el “Decano” arranca convencido, pero se queda sin ideas cuando el partido le exige carácter y continuidad.

Los goles llegaron por la vía menos elaborada: los penales. Leandro Díaz adelantó al local sobre el cierre del primer tiempo y Jordy Caicedo empató en el complemento. El resultado, aunque justo por el desarrollo, dejó una sensación amarga en casa y profundizó la impaciencia de la gente.

Atlético comenzó mejor. Durante los primeros 20 minutos presionó alto, jugó en campo rival y manejó el ritmo. No lastimó de manera sostenida, pero dio la sensación de tener el partido bajo control. El problema fue el de siempre: esa versión dura poco. El equipo se fue apagando, perdió la pelota con rapidez y empezó a tomar malas decisiones.

No es un tema físico. Es mental y colectivo. Atlético se desordena solo. Cuando pierde claridad, los jugadores parecen correr por inercia, sin referencias ni sociedades. El juego se vuelve previsible, plano y cómodo para el rival. Y ahí aparece el déjà vu: un equipo que tiene buenas intenciones, pero no personalidad para sostenerlas.

Huracán entendió ese momento y lo aprovechó. Sin ser avasallante, encontró espacios y tuvo chances claras para pasar al frente. Federico Vera y Eric Ramírez estuvieron cerca de hacerlo, pero fallaron cuando el partido se los pidió. Aun así, el Globo hizo mérito para no irse con las manos vacías.

El penal que abrió el marcador llegó cuando el primer tiempo se moría. Ignacio Galván generó la acción y Leandro Díaz asumió una responsabilidad pesada. El estadio murmuraba más de lo que alentaba. El delantero ejecutó con determinación y desahogo. Fue gol, sí, pero también una señal: Atlético necesitó un golpe de fortuna para ponerse en ventaja.

Lejos de fortalecerlo, el 1 a 0 volvió a desnudar sus límites. En el complemento, un penal innecesario de Galván le devolvió vida a Huracán y Jordy Caicedo no perdonó. Empate y partido nuevo.

Desde ahí, Atlético ya no tuvo respuestas. Las proyecciones de Gabriel Compagnucci fueron el único recurso, con centros repetidos y previsibles que no encontraron destino. Ni Díaz ni Abeldaño lograron imponerse en el área. El equipo empujó más por obligación que por convicción.

El mensaje es claro: Atlético no tiene problemas para arrancar los partidos, los tiene para terminarlos. No le falta actitud inicial, le sobra fragilidad cuando el contexto cambia. Y mientras no corrija esa incapacidad para sostener el protagonismo, los empates seguirán acumulándose como oportunidades desperdiciadas.

El equipo de Colace continúa sin ganar en 2026 y apenas suma una victoria en sus últimos ocho encuentros. La semana que viene visitará a Sarmiento en Junín, con la presión creciente y la necesidad urgente de algo más que buenas intenciones

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