Instituciones y profesionales que brindan servicios a personas con discapacidad anunciaron un cese de actividades por tres días, en el marco de una medida de alcance nacional impulsada por el Foro Permanente para la Promoción y la Defensa de los Derechos de las Personas con Discapacidad.La protesta se realizará el viernes 13, miércoles 18 y jueves 19 de marzo, jornadas en las que escuelas especiales, centros de día, centros terapéuticos y transportistas suspenderán sus servicios para visibilizar la crisis que atraviesa el sistema.
Desde el sector aseguran que la situación financiera es crítica y advierten que la continuidad de muchas prestaciones está en riesgo.
Reclamo por pagos atrasados y aranceles desactualizados
El conflicto se arrastra desde hace varios meses y tiene como principal eje los atrasos en los pagos por prestaciones ya realizadas, además de aranceles que quedaron desactualizados frente al aumento de los costos.
Los prestadores apuntan principalmente a organismos nacionales como PAMI, Incluir Salud y diversas obras sociales, responsables de financiar gran parte de los servicios que reciben las personas con discapacidad.
Según denuncian las instituciones, muchos pagos aún no fueron acreditados, lo que genera un fuerte impacto en el funcionamiento de centros y servicios.
Salarios impagos y riesgo para la atención
La falta de financiamiento ya comienza a sentirse en la estructura del sistema. De acuerdo con las entidades del sector, varias instituciones todavía no pudieron abonar los sueldos correspondientes a enero y febrero.
Esta situación no solo afecta a profesionales y trabajadores, sino también a miles de personas con discapacidad que dependen diariamente de terapias, acompañamientos y traslados especializados.
Desde el sector advierten que, si no se adoptan medidas urgentes, la red de servicios podría comenzar a quebrarse.
El testimonio de una madre
“Nuestros hijos no son un gasto”: el fuerte testimonio de una madre en medio de la crisis del sistema de discapacidad.
La crisis que atraviesa el sistema de atención a personas con discapacidad en el país no solo golpea a instituciones y profesionales. También impacta de lleno en las familias que dependen de tratamientos, terapias y acompañamientos para mejorar la calidad de vida de sus hijos.
En ese contexto, Silvana, madre de un niño con discapacidad decidió alzar la voz y compartir la realidad que viven miles de hogares que, día a día, enfrentan la incertidumbre de no saber si los tratamientos podrán continuar.
“Como mamá de un niño con discapacidad, vivo cada día la realidad de un sistema que muchas veces parece olvidarse de nuestros hijos”, expresó con preocupación.
Terapias en riesgo y angustia en las familias
Según explicó, cuando se habla de la crisis en el área de discapacidad no se trata únicamente de cifras, presupuestos o discusiones políticas. Detrás de cada demora en pagos o recorte en prestaciones hay historias concretas.
“Se trata de terapias que se suspenden, de profesionales que no pueden cobrar su trabajo y de familias que viven con angustia pensando si mañana sus hijos podrán seguir recibiendo la atención que necesitan”, relató.
Para muchas familias, las terapias representan mucho más que un tratamiento médico: son el camino hacia avances que permiten mejorar la autonomía, la comunicación y la integración social de los niños.
“Nuestros hijos tienen derechos”
La madre también remarcó que el debate no debería centrarse en el costo económico de las prestaciones, sino en el derecho de las personas con discapacidad a recibir la atención que necesitan.
“Nuetros hijos no son un gasto, son personas con derechos. Detrás de cada tratamiento hay avances, esperanza y calidad de vida”, afirmó.
En ese sentido, pidió que se garantice el funcionamiento del sistema para que tanto los profesionales como las familias puedan contar con previsibilidad.
Un pedido urgente
Finalmente, sostuvo que es imprescindible que las autoridades actúen para evitar que la situación se profundice.
“Necesitamos un sistema que funcione, que respete a los profesionales y que garantice el acceso a las terapias. Porque cuando se recorta o se demora, no se afecta a una estadística: se afecta la vida de nuestros hijos”, expresó.
Y concluyó con un mensaje que resume el sentimiento de muchas familias: “Como madre, no puedo quedarme en silencio. La discapacidad no puede esperar”.
El Mensaje
Mientras tanto, el sistema continúa funcionando gracias al esfuerzo de las instituciones y profesionales, aunque el mensaje del sector es claro: sin respuestas inmediatas, la atención a las personas con discapacidad podría verse seriamente afectada.

