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sábado, abril 18, 2026
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La esperaban para almorzar pero la hallaron sin vida en un basural: el relato que estremece a Tucumán

La esperaban para almorzar, pero nunca llegó. Horas después, su cuerpo apareció descartado como basura en un basural de Manantial Sur. Érika Antonella Álvarez, de 25 años, había sido brutalmente golpeada y abandonada envuelta en bolsas de consorcio. Los peritos confirmaron que presentaba severas lesiones en la cabeza y el rostro, que le provocaron una lesión fatal en las vértebras cervicales.

El cuerpo fue encontrado en un terreno baldío situado en la intersección de William Bliss y Gerónimo Helguera, tras un aviso de vecinos a la Policía, mientras su familia permanecía angustiada ante la falta de noticias sobre su paradero.

La autopsia inicial estableció que la joven falleció a raíz de un severo traumatismo en la zona craneofacial, junto con una luxación en las vértebras del cuello.

La incertidumbre de la familia

La inquietud de la familia había comenzado varios días antes del estremecedor hallazgo. De acuerdo con el testimonio de su madre, Claudia, la última vez que vio a Érika fue el sábado 3 de enero, cuando compartieron un asado en familia. En los días posteriores, se mantuvieron en contacto frecuente a través de WhatsApp.

“El martes a la noche fue la última vez que hablé con ella. Me escribió y me dijo que el miércoles venía a comer”, confesó la madre en los medios locales. No obstante, la joven nunca llegó.

“Cuando llegamos, la casa estaba cerrada. Como nosotros tenemos una copia de la llave abrimos la puerta y vimos que ella no estaba adentro, pero notamos que el aire acondicionado estaba encendido”, detalló la madre.

El desgarrador testimonio de Claudia, la madre de la joven asesinada

En ese contexto, el jueves la familia se enteró del hallazgo de un cuerpo en un basural de la zona sur. “Algo dentro mío me decía que se trataba de ella”, reveló Claudia.

Según contaron sus familiares, la joven trabajaba como dama de compañía, pero mantenía una relación estrecha con su madre, a quien avisaba cada vez que regresaba a su casa. Además, atravesaba un consumo problemático de sustancia. “En Año Nuevo me prometió que iba a cambiar. Ahora no la tengo más”, dijo Claudia a la prensa.

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