Manu Ginóbili se consolidó como una leyenda de la NBA y en el máximo referente de la Generación Dorada del básquetbol argentino. Su paso por la selección argentina y por los grandes equipos estadounidenses lo llevaron a marcar un apellido de alto perfil y fama. Sin embargo, lejos de su vida pública, armó una familia de cinco con sus hijos y su esposa, Many Oroño. Su historia de amor los convirtió en uno de los vínculos más sólidos, discretos y admirados del mundo del deporte argentino e internacional; y rompió con las barreras de la distancia.

La historia de amor de Manu Ginóbili y Many Oroño: conectados por el básquet y una apuesta a su vida
Emanuel «Manu» Ginóbili y Marianela «Many» Oroño tuvieron un comienzo de amor que sentó las bases de lo que sería su relación: acompañamiento incondicional y una pasión por el básquet. Mucho antes de que la leyenda fuese en quién se convirtió, pasaba por diversos equipos de la Argentina, demostrando sus talentos y manteniéndose inalterable frente a las exigencias de una carrera profesional de elite. En 1997, en la ciudad de Mar del Plata, un joven Manu de apenas 20 años jugaba para el club Estudiantes de Bahía Blanca en la Liga Nacional de Básquetbol, y conocería a quien cambió su vida por completo.
Many residía en la ciudad balnearia, ya que su padre, Luis Oroño, era un reconocido exjugador y director técnico de básquet. El encuentro ocurrió gracias a que sus entrenadores de básquet actuaron como «celestinos«. Sergio Santos «Oveja» Hernández, quien en ese entonces dirigía a Regatas de San Nicolás, y su esposa Elizabeth invitaron a Manu a tomar mates a su departamento antes de un partido que se disputaba. Al mismo tiempo, invitaron a Many, ya que sus padres eran amigos cercanos de la familia Hernández. En esa tarde entre charlas y mates se produjo el flechazo inmediato, que comenzaría con la historia de amor.
Compartieron un noviazgo a la distancia durante los primeros meses, un desafío que fortaleció los cimientos de su relación. A medida que el talento de Ginóbili lo catapultaba hacia nuevos horizontes, el amor de la pareja crecía de forma paralela a sus logros deportivos. En 1998, Manu emigró al básquetbol europeo para jugar en Italia, primero en el Viola Reggio Calabria y luego en el Kinder Bologna. Many no dudó en armar sus valijas para acompañarlo al viejo continente, convirtiéndose en su pilar fundamental mientras él se consolidaba como el mejor jugador de Europa. Tras cosechar múltiples títulos en el extranjero y obtener la histórica medalla de plata en el Mundial de Indianápolis 2002, llegó el salto definitivo a los San Antonio Spurs en los Estados Unidos, que significó la consolidación de su carrera y el primer sello de su relación.

El casamiento de Manu Ginóbili y Many Oroño
Con la consolidación de la carrera de Manu Ginóbili, el jugador de la NBA decidió dar un paso más a su relación, y apostar todo a ese romance que comenzó en su juventud. El sábado 10 de julio de 2004, en la ciudad de Bahía Blanca, se celebró el casamiento de la pareja, donde dieron el sí definitivo. Tanto la ceremonia religiosa como la fiesta se llevaron a cabo en las instalaciones del Club Argentino, marcando un estilo sumamente íntimo pero festivo, que reunió a más de 150 invitados, principalmente familiares directos y afectos cercanos de la pareja.
Entre algunos de los presentes, asistieron figuras clave de la Selección Argentina de Básquetbol, que semanas después ganarían la histórica medalla de oro en Atenas 2004, como Fabricio Oberto, Gabriel Fernández, Juan Ignacio «Pepe» Sánchez y Alejandro Montecchia. Al contrario de lo que muchos especulaban por el reciente estrellato de Manu en Estados Unidos, no concurrió ningún jugador ni estrella de la liga norteamericana de básquetbol, dejando en claro de que se trataba de un evento familiar.
Sin embargo, este hecho no fue el que terminó de consolidar a su familia. Mientras la carrera de Ginóbili crecía, comenzaron a conformar una familia que sería de cinco, junto a sus tres hijos varones, y con quienes crearon una rutina en Texas, Estados Unidos.

Dante, Nicole y Luca: los hijos de Manu Ginóbili y Many Oroño, y la consagración de la familia
La familia se completó años más tarde con la llegada de sus tres hijos, todos nacidos en Texas. El 16 de mayo de 2010, la pareja le dio la bienvenida a los mellizos Nicola Ginóbili y Dante Ginóbili. Cuatro años después, el 21 de abril de 2014, nació el tercer hijo del matrimonio, Luca Ginóbili. A pesar de la inmensa fama internacional de su padre, la pareja siempre priorizó que los menores tuvieran una infancia normal y alejada de las cámaras en los Estados Unidos. Es así como Many se convirtió en la encargada de mantener la estabilidad del hogar durante los extenuantes calendarios de competencia y las giras de la NBA, permitiendo que el astro se retirara en 2018 como uno de los atletas más respetados de la historia.
Aunque mantienen un perfil muy bajo y no poseen cuentas públicas en redes sociales, los herederos de la dinastía Ginóbili demostraron que el básquetbol corre con fuerza por sus venas. En apariciones esporádicas captadas por la prensa de Texas, se vio a los mellizos entrenando y lanzando al aro en la previa de algunos partidos. La pareja, si bien decidió crear su vida en la estabilidad de San Antonio, alterna la rutina con viajes recreativos a la Argentina, especialmente a Bahía Blanca, para visitar a sus familiares y para que sus hijos se conecten con sus raíces.

La historia de amor de Manu Ginóbili y Many Oroño, la pareja que logró vencer a la distancia, cumple casi tres décadas y logró construir una vida lejos de las cámaras y el perfil público del jugador. A pesar de ser uno de los más importantes en la historia del deporte, su romance con su esposa y la familia que construyó con ella la resguarda en la intimidad, permitiendo que siga fuerte con el paso de los años.

