En esta oportunidad, el encargado de conducir la celebración fue Erling Haaland. El delantero tomó un palo de bombo y comenzó a marcar el ritmo, mientras sus compañeros, sentados sobre la cancha, acompañaban cada golpe con el característico movimiento de remar. Desde las tribunas, los simpatizantes noruegos replicaron la coreografía.
La selección escandinava ya había realizado el mismo festejo tras eliminar a Costa de Marfil en los dieciseisavos de final. La ceremonia está inspirada en la tradición vikinga y reproduce el movimiento de los remeros que impulsaban las embarcaciones nórdicas. Durante los partidos de Noruega, los hinchas suelen acompañarla con el grito “¡Ror!”, que significa “remar” en noruego.
El festejo llegó después de otra noche histórica para Noruega. Con un doblete de Haaland, el conjunto dirigido por Ståle Solbakken derrotó 2-1 al pentacampeón Brasil y avanzó por primera vez a los cuartos de final de una Copa del Mundo. Además, el delantero alcanzó a Lionel Messi y Kylian Mbappé en la cima de la tabla de goleadores del torneo, con siete tantos.

