En el corazón del Maracaná, donde los títulos suelen tener dueño local, Lanús desafió la lógica, soportó la presión y terminó celebrando una consagración inolvidable. El equipo granate derrotó 3-2 a Flamengo tras el tiempo extra y, con un global de 4-2, se coronó campeón de la Recopa Sudamericana.

La serie fue intensa, cambiante y emocional hasta el último suspiro. Cuando el desgaste parecía inclinar la balanza hacia el conjunto brasileño, el equipo argentino encontró energía donde ya no quedaba y golpeó en el momento justo.

Un partido de alto voltaje

Flamengo empujó con su jerarquía y el respaldo de su gente. Lanús respondió con orden, carácter y una convicción inquebrantable. El trámite fue parejo, con tramos de dominio alternado y situaciones claras en ambos arcos.

El tiempo reglamentario no alcanzó para resolver la historia y el título se fue al alargue. Allí, cuando cada error se paga con gloria o condena, el conjunto argentino mostró temple.

Los goles que sellaron la consagración

Para Lanús había abierto el marcador el delantero Rodrigo Castillo, a los 29 minutos, mientras que los penales le dieron la remontada al conjunto local: convirtieron los volantes Giorgian De Arrascaeta, a los 36 del primer tiempo, y Jorginho, en 40 del complemento.

En el alargue, el gol que desempató fue convertido por el defensor José Canale, a los 12 minutos de la segunda parte, mientras que el volante Dylan Aquino sentenció el triunfo en el segundo minuto de descuento.

Con el triunfo, el “Granate” alzó el noveno título de su historia, el cuarto internacional y el segundo de la carrera de su DT, Mauricio Pellegrino.