Con registros de lluvia que superan ampliamente los promedios históricos y ríos que volvieron a crecer en distintos puntos de la provincia, el Gobierno de Tucumán salió a responder los cuestionamientos por los desbordes registrados en los últimos días. El ministro del Interior, Darío Monteros, atribuyó la situación a la magnitud inusual del fenómeno meteorológico y pidió prudencia ante un escenario que calificó como excepcional.
“En Tucumán no para de llover”, afirmó el funcionario, al detallar que en localidades como Alpachiri se registraron más de 140 milímetros en menos de 48 horas. Según explicó, ese volumen dejó los suelos completamente saturados y provocó crecidas generalizadas de los ríos. “Frente a una naturaleza que avanza con esta magnitud, hay que ser prudentes y responsables, sin querer aprovecharse de la situación políticamente hablando”, sostuvo en un mensaje difundido a través de las redes sociales.
Monteros destacó que hubo meses de trabajo previo y una importante cantidad de horas de maquinaria destinadas a la limpieza y acondicionamiento de ríos y canales. En ese sentido, aseguró que esas tareas evitaron consecuencias mayores. “En lugares que históricamente se inundaban, el Plan Pre Lluvia funcionó y va a seguir funcionando”, remarcó.
El ministro también apuntó directamente a la oposición y pidió no utilizar el contexto para hacer críticas sin propuestas. “Lo que ayuda a la gente es estar a su lado, con obras y asistencia, no los comunicados estériles”, expresó.
El escenario climático continúa siendo complejo. Tucumán atraviesa un temporal extraordinario que se extiende desde hace varios días y que dejó una acumulación de lluvia inusual para la temporada. El observador meteorológico Cristofer Brito explicó que en solo 26 horas se midieron 134 milímetros en el aeropuerto Benjamín Matienzo, una cifra muy por encima de los valores normales para esta época del año.
Brito señaló que la situación se vio agravada porque las precipitaciones se produjeron sobre suelos ya saturados por lluvias anteriores, lo que dificultó el drenaje y favoreció la acumulación de agua. “En tres o cuatro días se completó, e incluso se superó, lo que debería llover en todo el mes”, subrayó el especialista.
El fenómeno generó crecidas de ríos, anegamientos temporarios, complicaciones en la red vial y daños en viviendas en distintos puntos de la provincia. Si bien las autoridades indicaron que no hubo evacuaciones masivas dispuestas de manera oficial, reconocieron que varias familias decidieron dejar sus casas de forma preventiva ante el avance del agua.
Uno de los sectores más afectados fue Aguilares, donde el río Chico desbordó durante la madrugada del lunes. El ingreso del agua impactó al menos en 15 viviendas ubicadas en barrios cercanos al cauce y obligó a un despliegue de equipos de Defensa Civil para asistir a los vecinos y evaluar los daños.
En Lules, en tanto, la situación derivó en la declaración de la emergencia en algunos sectores. Las lluvias intensas y la crecida del río generaron complicaciones tanto en áreas urbanas como rurales, y afectaron la circulación en la ruta provincial 321, uno de los accesos principales a la ciudad.
Mientras el temporal continúa, las autoridades provinciales mantienen activos los operativos de asistencia y monitoreo, con especial atención en las zonas ribereñas y en los corredores viales más comprometidos.

