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Murió Rolo Díaz, el enólogo tucumano que conquistó una medalla de oro con sus vinos de altura

Kuis Rolando “Rolo” Díaz falleció este martes y dejó una huella en la vitivinicultura de los Valles Calchaquíes. Desde Colalao del Valle impulsó la producción de vinos de altura y logró un reconocimiento internacional con el primer viognier tucumano.

La vitivinicultura de Tucumán perdió a uno de sus referentes. Luis Rolando “Rolo” Díaz, productor y enólogo de los Valles Calchaquíes, murió el martes 13 de octubre y dejó como legado una historia de tradición familiar, innovación y pasión por los vinos de altura.

Al frente de Altos La Ciénaga, un emprendimiento ubicado en Colalao del Valle, Díaz se destacó por apostar a nuevas variedades de uva y demostrar el potencial de los viñedos tucumanos. Su trabajo alcanzó reconocimiento internacional en 2025, cuando uno de sus vinos obtuvo una Medalla de Oro en un prestigioso certamen realizado en Mendoza.

El vino tucumano que se destacó en un concurso internacional

Uno de los hitos de su trayectoria llegó en octubre de 2025, cuando el Altos La Ciénaga Viognier 2025 recibió una Medalla de Oro en el Concurso Internacional de Vinos y Licores Vinus.

La distinción puso en valor una apuesta poco habitual para la región: elaborar un vino con viognier, una variedad blanca originaria del valle del Ródano, en Francia, reconocida por sus aromas florales y frutales.

Díaz desarrolló su proyecto en el paraje La Ciénaga, a más de 2.300 metros sobre el nivel del mar, donde las condiciones de altura, el clima y las características del suelo ofrecen un entorno particular para la producción vitivinícola.

El reconocimiento fue también una oportunidad para mostrar fuera de la provincia las posibilidades de los vinos tucumanos.

Una tradición familiar que se convirtió en un proyecto propio

La pasión de Rolo Díaz por el vino tenía raíces profundas. Había aprendido el oficio junto a su padre, quien elaboraba el tradicional vino patero que se comercializaba en grandes damajuanas.

“Yo aprendí a hacer vinos con mi papá, que hacía el clásico patero que se vendía en damajuanas de más de 20 litros”, había contado en una entrevista en octubre de 2025.

Con ese aprendizaje como punto de partida, decidió avanzar con una producción propia y explorar nuevas alternativas para los Valles Calchaquíes, una región históricamente vinculada a variedades como el torrontés.

Su propuesta combinó los conocimientos heredados con la experimentación y la búsqueda de vinos que expresaran la identidad del terruño tucumano.

Cómo nació el primer viognier tucumano

El cultivo de viognier fue una de las apuestas más importantes de Díaz. Las primeras experiencias comenzaron alrededor de 2022, con pequeñas elaboraciones de entre 20 y 50 litros.

Con el tiempo, el emprendimiento creció hasta alcanzar unas 500 plantas en producción y una elaboración cercana a las 800 botellas.

“Es oficialmente el primer viognier tucumano, y eso me llena de orgullo. Es un vino fino, muy lindo”, había expresado el productor al hablar de su creación.

El premio internacional confirmó el potencial de aquella iniciativa y convirtió a la etiqueta en una referencia de la innovación vitivinícola local.

El respeto por la tierra y los vinos de altura

Además de experimentar con variedades poco frecuentes, Díaz defendía una forma de producción vinculada con el cuidado del entorno natural.

Su emprendimiento promovía un manejo agroecológico de los viñedos y buscaba preservar las características propias de la tierra, el clima y la altura en cada elaboración.

Para el enólogo, producir vino no era solamente una actividad económica. Era también una manera de mantener viva la tradición familiar y, al mismo tiempo, abrir nuevos caminos para la vitivinicultura tucumana.

Un legado para los Valles Calchaquíes

La muerte de Rolo Díaz representa una pérdida para los productores y para quienes trabajan en el desarrollo de los vinos de altura en Tucumán.

Su historia quedó ligada a Altos La Ciénaga, a la elaboración del primer viognier tucumano y a la posibilidad de llevar una producción nacida a pequeña escala hasta un escenario de reconocimiento internacional.

Desde Colalao del Valle, Díaz contribuyó a ampliar los horizontes de la vitivinicultura provincial, combinando herencia, experimentación y respeto por el paisaje que dio origen a sus vinos.

Su legado permanecerá en cada botella y en el camino que ayudó a abrir para los vinos tucumanos de altura.

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