Carlos Rafael Medina tenía 20 años cuando fue secuestrado de su casa en El Manantial durante la última dictadura militar. El Equipo Argentino de Antropología Forense confirmó su identidad mediante análisis genéticos y muestras de ADN aportadas por sus hermanos.
Después de cinco décadas de búsqueda, la familia de Carlos Rafael Medina recibió una noticia clave para reconstruir su historia: sus restos fueron identificados en el Pozo de Vargas, el sitio de inhumación clandestina ubicado en las inmediaciones de Tafí Viejo, donde continúan los trabajos para identificar a víctimas del terrorismo de Estado en Tucumán.
La confirmación fue comunicada esta semana a sus familiares por el Juzgado Federal N.º 2 de Tucumán, a cargo del juez Guillermo Díaz Martínez. El proceso estuvo a cargo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que logró establecer la identidad a partir de estudios genéticos y muestras de ADN aportadas por dos hermanos del joven.
En los próximos días se concretarán la restitución de los restos y la ceremonia correspondiente.
El secuestro de Carlos Medina en El Manantial
Carlos tenía 20 años, estudiaba en la universidad y vivía en San Miguel de Tucumán. En la madrugada del 15 de abril de 1976, un grupo armado irrumpió en su vivienda del barrio Mercantil, en El Manantial.
Los hombres registraron la casa y se lo llevaron por la fuerza. El secuestro fue presenciado por su madre, su hermana, su yerno y otros familiares. Desde entonces, su destino permaneció ligado a la búsqueda de verdad y justicia por los crímenes cometidos durante la última dictadura.
De acuerdo con la información difundida sobre el caso, otros compañeros de colegio de Medina también fueron secuestrados durante aquellos días. Algunos de ellos fueron identificados recientemente a partir de restos recuperados en el mismo lugar.
Cómo lograron identificar sus restos
La identificación fue posible mediante el análisis de los restos óseos recuperados en el Pozo de Vargas y su comparación con las muestras genéticas aportadas por los hermanos de Carlos.
La toma de ADN se realizó en el marco de un convenio de colaboración con la Secretaría de Derechos Humanos de Tucumán, que permitió avanzar en el proceso de identificación.
Durante la comunicación judicial estuvieron presentes sus hermanos Silvia y Jorge Medina, además del esposo de Silvia, uno de sus hijos y dos de sus nietos.
El resultado representa un avance para la familia, que podrá recuperar los restos de Carlos y realizar la despedida después de décadas sin conocer con certeza qué había ocurrido con él.
Pozo de Vargas: una prueba clave del terrorismo de Estado
Ubicado cerca de Tafí Viejo, el Pozo de Vargas es una de las principales evidencias materiales de la represión ilegal en Tucumán. Se trata de un antiguo pozo de agua que había sido utilizado para abastecer al sistema ferroviario y que fue empleado como lugar de ocultamiento de cuerpos durante el terrorismo de Estado.
Las tareas de recuperación de restos están a cargo del Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT), mientras que el EAAF realiza los estudios antropológicos y genéticos necesarios para determinar las identidades.
Según los datos difundidos, hasta el momento fueron identificadas 122 personas, entre los restos correspondientes a un número mínimo de 149 individuos representados genéticamente hallados en el lugar.
Cada identificación permite reconstruir parte de la historia de las víctimas y aportar respuestas a familiares que durante décadas buscaron conocer el destino de sus seres queridos desaparecidos.

