14 C
San Miguel de Tucumán
martes, octubre 13, 2026
InicioClima¿Se viene el “Súper Niño” en Tucumán? Alertan por tormentas más concentradas...

¿Se viene el “Súper Niño” en Tucumán? Alertan por tormentas más concentradas y severas

El ingeniero Leandro Díaz, especialista de la UNT, explicó que el principal peligro no es necesariamente que llueva más, sino que las precipitaciones intensas se repitan con mayor frecuencia. Además, advirtió que el crecimiento urbano sobre antiguos cauces y la falta de planificación agravan la vulnerabilidad de Tucumán.

Tucumán se prepara para una temporada de lluvias en la que las tormentas podrían convertirse en un desafío cada vez mayor. Con el fenómeno climático conocido como “Súper Niño”, los especialistas ponen el foco en la intensidad de las precipitaciones y en la capacidad de las ciudades para evacuar el agua sin sufrir inundaciones.ĺ

El ingeniero Leandro Díaz, director del Laboratorio de Construcciones Hidráulicas de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología (Facet) de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), explicó que el problema no pasa necesariamente por un aumento del volumen total de lluvia, sino por la frecuencia con la que se producen episodios intensos.

“Si bien quizás en el milimetraje no llueva más de lo que llovió alguna vez en el pasado, ocurre más seguido”, señaló el especialista.

A este escenario se suma una dificultad estructural: el avance de las construcciones sobre espacios naturales por donde históricamente circulaba el agua, una situación que reduce la capacidad de absorción del suelo y aumenta el riesgo de anegamientos.

Qué puede pasar durante la temporada de lluvias

El fenómeno de El Niño se produce cuando las temperaturas superficiales del océano Pacífico ecuatorial se ubican por encima de los valores habituales. Ese calentamiento modifica la circulación atmosférica y puede alterar los patrones de precipitaciones y temperaturas en distintas regiones.

Según explicó Díaz, la temporada comprendida entre octubre y marzo tendrá características que requieren atención. Hasta el comienzo del verano, el volumen acumulado de lluvia podría mantenerse dentro de los valores normales, pero eso no descarta la posibilidad de tormentas localizadas, concentradas y de gran intensidad.

El calentamiento de la atmósfera puede aportar energía a estos sistemas, favoreciendo episodios de lluvias fuertes en períodos breves.

En Tucumán, además, la geografía tiene un papel determinante. Las montañas del oeste y del norte condicionan la circulación de los vientos húmedos y favorecen precipitaciones intensas en sectores del piedemonte.

Por qué se inunda San Miguel de Tucumán

El especialista distinguió dos mecanismos principales de inundación. El primero es el anegamiento pluvial, que ocurre cuando el agua de lluvia supera la capacidad del sistema de desagües para evacuarla.

El recorrido comienza en los techos y las superficies urbanas. Luego, el agua llega a las calles, circula por las cunetas e ingresa a través de las bocas de tormenta hacia los desagües subterráneos o los canales abiertos, como los canales Cintura Norte y Sur, que conducen el agua hacia el río Salí.

Cuando las precipitaciones son más intensas de lo que esa infraestructura puede soportar, el agua se acumula en las calles y puede ingresar a las viviendas.

El segundo mecanismo es la inundación por desborde, que se produce cuando un río supera su capacidad de conducción y el agua se extiende fuera de su cauce hacia zonas habitadas. En localidades como La Madrid, ambos tipos de inundación pueden combinarse y agravar sus consecuencias.

Una ciudad que creció sobre antiguos cauces

Para Díaz, el riesgo hídrico no depende únicamente de la cantidad de lluvia. También está relacionado con la vulnerabilidad de las áreas expuestas.

A lo largo del tiempo, la expansión urbana ocupó espacios por los que antes circulaba el agua o que funcionaban como zonas naturales de amortiguación de las crecidas. El especialista recordó que el área donde hoy se encuentra el Parque 9 de Julio era una zona pantanosa vinculada a los desbordes del río Salí, antes de la regulación que permitió el dique El Cadillal.

La urbanización también incrementó la impermeabilización del suelo mediante calles pavimentadas, veredas y techos. Esto provoca que una mayor proporción del agua escurra rápidamente, en lugar de infiltrarse en la tierra.

Díaz advirtió, además, sobre la existencia de viviendas en sectores que forman parte del cauce mayor del río Salí y sobre ocupaciones en franjas que deberían permanecer libres junto a determinados canales.

El problema se extiende a otras localidades tucumanas asentadas sobre lechos de deyección y paleocauces, es decir, zonas formadas por sedimentos transportados desde las montañas o por antiguos recorridos naturales del agua.

“Estos cauces tienen una tendencia a volver por sus viejos lugares y hoy están ocupados”, explicó el ingeniero. La pendiente del terreno puede acelerar el desplazamiento del agua y aumentar su capacidad destructiva, mientras que la cercanía de las zonas donde se originan las crecidas reduce el tiempo disponible para responder.

En La Madrid, el especialista también señaló que determinadas intervenciones sobre zonas de bañados, como el del río San Francisco, podrían haber alterado el comportamiento del agua y contribuido a que las inundaciones sean más frecuentes o permanezcan durante más tiempo.

La prevención no puede depender de las emergencias

Díaz sostuvo que la limpieza y el mantenimiento de los cauces y canales deben formar parte de una política permanente, y no limitarse a intervenciones cuando se aproxima la temporada de lluvias.

“Esta prevención-mantenimiento debe hacerse todos los años”, afirmó. En ese sentido, propuso contar con un presupuesto anual específico que permita trabajar de manera planificada sobre los distintos cauces y canales de la provincia, mediante ciclos de intervención de dos o tres años.

El ingeniero también identificó dificultades en la coordinación entre los organismos estatales responsables de la gestión hídrica. Según su análisis, Tucumán necesita una estructura capaz de planificar a gran escala, anticipar escenarios climáticos y coordinar las acciones de las distintas áreas.

Las obras hidráulicas, aclaró, no eliminan por completo el riesgo de inundaciones, pero pueden reducir la altura que alcanza el agua y el tiempo que permanece en las zonas urbanas.

Qué medidas propone para reducir el riesgo

Además del mantenimiento de la infraestructura existente, el especialista planteó la necesidad de ordenar el crecimiento de las ciudades y establecer límites a las construcciones en zonas vulnerables.

Entre las medidas mencionó:

  • Restringir las construcciones en áreas de riesgo, mediante planes urbanos y normas específicas.
  • Limitar la impermeabilización de los terrenos, para evitar que toda el agua de lluvia escurra de manera inmediata.
  • Exigir sistemas de retención de agua en nuevas urbanizaciones, de modo que el caudal máximo después de construir no supere al que existía previamente.
  • Promover mecanismos de retención en las viviendas, para disminuir la cantidad de agua que llega de golpe a las calles y cunetas.
  • Elaborar mapas de riesgo hídrico que permitan definir qué condiciones deben cumplir las construcciones en cada zona.

El objetivo, explicó Díaz, es reducir la presión sobre los sistemas de desagüe y evitar que los problemas generados en un sector se trasladen hacia otras áreas ubicadas aguas abajo.

El Litoral también enfrenta las consecuencias de las crecidas

La preocupación por el comportamiento de las lluvias no se limita a Tucumán. En distintas localidades del Litoral argentino, la crecida de los ríos Paraná y Uruguay provocó inundaciones, interrupciones de servicios y evacuaciones.

En Corrientes, el aumento del nivel del río Uruguay afectó sectores de Monte Caseros y Alvear, mientras que en Paso de los Libres el agua superó el nivel de evacuación informado para esa localidad. En Entre Ríos, la crecida también impactó en Concordia, donde varias familias debieron abandonar sus viviendas y se reforzaron las tareas de asistencia.

En Misiones, el aumento extraordinario del caudal del río Iguazú obligó a restringir actividades turísticas y cerrar sectores del parque nacional.

Estos episodios se desarrollan en un contexto de seguimiento de la evolución de El Niño y de las condiciones meteorológicas previstas para los próximos meses.

El desafío de Tucumán frente al Súper Niño

La advertencia de los especialistas deja una cuestión central: el impacto de las tormentas no depende solamente de cuánto llueva, sino también de cómo están preparadas las ciudades para recibir esa agua.

En Tucumán, la ocupación de antiguos cauces, la impermeabilización del suelo y las dificultades de coordinación entre organismos pueden agravar los efectos de las precipitaciones intensas.

Frente a una temporada que exige atención, la planificación urbana, el mantenimiento de los canales y la prevención aparecen como herramientas fundamentales para reducir los riesgos. El desafío será anticiparse a los episodios de lluvias fuertes y evitar que cada tormenta vuelva a poner en evidencia las mismas vulnerabilidades.

RELATED ARTICLES

Most Popular