El próximo domingo 27 de abril, una multitud de corazones se pondrá en marcha hacia un mismo destino: el Santuario de la Virgen de Schoenstatt, “Jardín de María”, en Villa Carmela. Esta peregrinación no es solo un recorrido de 5.5 kilómetros desde la Parroquia San José, sino un verdadero camino de esperanza, una manifestación de fe viva que nos recuerda que no caminamos solos.
El padre Ludovico Tedeschi, asesor del Movimiento de Schoenstatt en la Arquidiocesis de Tucumán, en un comunicado expresó lo siguiente:
La Pascua del Papa Francisco, que con dolor y gratitud acompañamos, ilumina con su luz de fe y esperanza esta hora de la Iglesia. Siguiendo su llamado en este año jubilar y de sus últimas palabras en la Plaza San Pedro, deseamos juntos peregrinar como signo de esperanza. Un mundo que parece gritar por signos de luz, el próximo domingo 27 de abril, una multitud de corazones se pondrá en marcha hacia un mismo destino: el Santuario de la Virgen de Schoenstatt, “Jardín de María”, en Villa Carmela.
Esta peregrinación no es solo un recorrido de 5.5 kilómetros desde la Parroquia San José, sino un verdadero camino de esperanza, una manifestación de fe viva que nos recuerda que no caminamos solos. Nos congregamos a las 9.00 de la mañana en la Rural. Este año, además, la peregrinación se transforma en un acto de fidelidad y amor: caminar será también una manera concreta de responder al legado del Papa Francisco, que hasta sus últimos días nos animó a ser “peregrinos de esperanza”.
En tiempos donde las dificultades parecen multiplicarse, los peregrinos se convierten en testigos de una verdad profunda: “la esperanza no defrauda” cuando se camina con Jesús y con María. El lema que anima esta jornada —“Con María, Peregrinos de esperanza”— resonará con fuerza en cada paso, en cada plegaria compartida, en cada mirada que se eleva al cielo.
La invitación llega en un marco muy especial: el Año Jubilar 2025, proclamado por el Papa Francisco, quien nos convoca a abrir el corazón a la misericordia infinita de Dios y a renovar nuestra confianza en su amor que nunca falla. En este espíritu, la peregrinación será también ocasión para agradecer por los dones recibidos y presentar, con humildad, aquello que más necesitamos.
Uno de los momentos más esperados será la celebración de la Santa Misa a las 12:00 hs. en el predio del Santuario, donde los peregrinos podrán recibir la indulgencia plenaria, un don espiritual profundo que borra las huellas del pecado y nos permite recomenzar con un corazón renovado.
Esta no será una simple caminata. Será un acto de amor, de entrega, de comunidad. Será un decirle al mundo que sí hay motivos para seguir esperando, que sí hay razones para caminar con alegría, porque en medio de las pruebas, Jesús y la Virgen María caminan con nosotros. Será, también, una ofrenda viva para continuar construyendo la Iglesia que soñó Francisco: cercana, compasiva, misionera y humilde.
Desde los más jóvenes hasta los mayores, en especial las familias, todos están invitados a unirse. Porque en este tiempo donde la esperanza es urgente, caminar con Cristo y María es caminar con la certeza de que la luz aún brilla en la oscuridad.
“Los que esperan en Dios ponen sus frágiles manos en su mano grande y fuerte, se dejan levantar y comienzan a caminar; junto con Jesús resucitado se convierten en peregrinos de esperanza, testigos de la victoria del Amor, de la potencia desarmada de la Vida.”
Papa Francisco, Bendición Urbi et Orbi, 20 de abril de 2025


