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viernes, octubre 16, 2026
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Tesla Roadster: así voló el auto de Elon Musk en su presentación

La presentación del Tesla Roadster y las imágenes del automóvil de Elon Musk que se eleva y vuela impactó al público y las redes sociales en su lanzamiento oficial ocurrido hace apenas algunas horas en Estados Unidos. Si bien el flamante Roadster es un deportivo eléctrico de altas prestaciones anunciado por la compañía Tesla, no significa que sea un automóvil convencional capaz de despegar y desplazarse por el aire como un avión, aunque las pruebas realizadas por el vehículo fueron impresionantes y nunca antes vistas.

La exhibición, transmitida en vivo por internet, buscó demostrar que el automóvil podía ejecutar maniobras que hasta ahora parecían reservadas para la ciencia ficción. Los medios internacionales coincidieron en destacar la combinación de tecnología automotriz y sistemas de propulsión desarrollados junto a SpaceX. Un experimento sobre cuatro ruedas que nació como proyecto en 2011, tuvo su primera prueba en 2017 y que se pospuso en repetidas ocasiones.

La presentación se realizó en el centro de pruebas y desarrollo de cohetes de SpaceX en McGregor, Texas, un complejo de aproximadamente 4.000 acres. El escenario fue elegido para una exhibición que necesitaba espacio abierto, estructuras de gran altura y condiciones controladas para probar las maniobras del prototipo. El encuentro contó con la presencia de seguidores de Tesla, inversores y asistentes invitados, mientras miles de personas podían seguir la transmisión. La puesta en escena incluyó música dramática, humo, sonidos mecánicos y una cuenta regresiva antes de que apareciera el automóvil.

Durante la presentación, el multimillonario buscó anticiparse a las sospechas que podían generar las imágenes. «Necesitamos una audiencia para demostrar que no es IA o IA superinteligente», afirmó, antes de agregar que los presentes podrían contar que habían visto el automóvil con sus propios ojos. Después de la primera maniobra, su reacción fue breve: «Bueno, funcionó».

El momento más impactante llegó cuando el Roadster ascendió por una estructura curva similar a una enorme pista de acrobacias. A medida que avanzaba, el vehículo quedó boca abajo y pareció desafiar la gravedad al permanecer adherido a la superficie. Al alcanzar el extremo de la rampa, se impulsó hacia el aire, ejecutó una rotación de aproximadamente 180 grados y aterrizó sobre sus ruedas.

En una segunda demostración, el automóvil se elevó y realizó una maniobra aérea semejante a un kickflip por encima de otros vehículos de Tesla, entre ellos modelos de producción y el Cybertruck. Las imágenes mostraron que no se trataba solamente de un salto convencional provocado por la velocidad y la inclinación de una rampa: el prototipo utilizó sistemas de propulsión para modificar su movimiento en el aire.

La explicación técnica fue ofrecida por Lars Moravy, vicepresidente de ingeniería vehicular de Tesla, quien acompañó a Musk durante el encuentro. Según explicó, el automóvil incorpora un sistema de ventiladores que genera succión en la parte inferior de la carrocería. Ese mecanismo permitiría ejercer una fuerza equivalente a dos veces la aceleración de la gravedad, lo suficiente, según la empresa, para mantener el vehículo pegado a una superficie incluso cuando se encuentra invertido. «Luego tomamos prestada tecnología de SpaceX para hacer el resto», señaló el ejecutivo.

La segunda parte de la tecnología proviene de la experiencia de SpaceX en sistemas de propulsión. Musk explicó que el Roadster cuenta con propulsores para controlar la altitud y con propulsores principales en la parte trasera, lo que le permitiría «volar básicamente como un cohete». A diferencia de un avión, que necesita alas y una corriente de aire que genere sustentación, este sistema utiliza el empuje de gases expulsados para producir una fuerza en dirección opuesta. Cuando ese empuje es suficiente para superar el peso del vehículo, puede elevarlo; mediante el control de los propulsores, también es posible modificar su orientación y estabilizar el movimiento durante una maniobra.

En definitiva, Tesla mostró fue un vehículo capaz de realizar elevaciones breves, saltos y maniobras controladas mediante propulsión, aunque no  pueda desplazarse por el aire durante largos trayectos como una aeronave estas cualidades son formidables. La demostración tampoco prueba que el sistema pueda utilizarse con seguridad en calles y rutas abiertas. De hecho, el propio ex funcionario de Donald Trump bromeó con que el vehículo no estaba necesariamente optimizado para la seguridad.

Durante la presentación, Tesla mostró una aceleración de cero a 60 millas por hora —unos 97 kilómetros por hora— en menos de un segundo. Lars Moravy indicó que la velocidad máxima superaría las 230 millas por hora, equivalentes a unos 370 kilómetros por hora, mientras que la autonomía anunciada sería superior a las 300 millas, aproximadamente 480 kilómetros, con una carga. Se trata de cifras comunicadas por la compañía y no de una verificación independiente de todas las prestaciones en condiciones comerciales.

La nueva generación del Roadster es la continuación de una historia que comenzó en noviembre de 2017, cuando Tesla presentó un prototipo de su deportivo eléctrico y prometió que las primeras entregas llegarían en 2020. La fecha nunca se cumplió y el proyecto acumuló años de retrasos. La presentación de octubre de 2026 supone un nuevo intento de convertir aquella promesa en un producto comercial, pero no significa que los vehículos estén listos para su entrega inmediata. Musk anunció que la producción comenzaría en 2028, de modo que todavía quedan por delante etapas de desarrollo, pruebas y definición de las características definitivas de las versiones que llegarán a los compradores.

Tesla Roadster

En cuanto al precio, es importante distinguir el valor de venta del depósito exigido para reservar una unidad. Durante el evento, Musk y los responsables de Tesla no comunicaron un precio final de venta para la nueva generación. Reuters recordó que la empresa había anunciado en 2017 un precio base de 200.000 dólares para el modelo que entonces proyectaba. Tras la presentación de octubre de 2026, la página de reservas de Tesla mostró tres configuraciones: Performance, con un depósito de 50.000 dólares; Thrust, con un depósito de 250.000 dólares y propulsores de aceleración; y Rocket, una variante disponible únicamente por invitación y descrita con un sistema de vuelo completo. Por lo tanto, los 50.000 y 250.000 dólares informados corresponden a depósitos de reserva publicados para las versiones mencionadas, no necesariamente al precio final completo del vehículo.

La versión Rocket es la que concentra las características más extraordinarias del proyecto. Según la información divulgada, se trataría de una configuración de un solo asiento con el sistema de vuelo completo, mientras que otras versiones estarían destinadas a quienes busquen un deportivo de altas prestaciones con distintos niveles de tecnología. La disponibilidad comercial de las funciones más extremas, sus restricciones de uso y la posibilidad de homologarlas para circular en la vía pública continúan siendo cuestiones relevantes. El lanzamiento no despejó todas esas dudas y la empresa deberá demostrar que las prestaciones presentadas pueden trasladarse a un producto fabricado en serie.

La recepción del evento combinó asombro con escepticismo. Gene Munster, socio gerente de Deepwater Asset Management, calificó la exhibición como una demostración de capacidad de ingeniería con escaso valor comercial más allá de la repercusión mediática. El Roadster no solo pretende ser un deportivo eléctrico rápido, sino una demostración de cómo los sistemas de propulsión y control desarrollados para la industria espacial podrían adaptarse a un vehículo terrestre. Esa combinación explica tanto el atractivo de las imágenes como las dudas sobre su viabilidad cotidiana que requiere resolver cuestiones de seguridad, autonomía, costo, mantenimiento y regulación. Ahora el desafío será demostrar que el automóvil puede pasar de una maniobra extraordinaria en un centro de pruebas a un vehículo real y comercialmente viable.

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