Es sabido que un club de fútbol está conformado por distintos estamentos. Jugadores, dirigentes, hinchas y cuerpo técnico suelen ser los más visibles, pero en el fútbol moderno Atlético Tucumán comprendió que es crucial sumar una pieza más a la ecuación: los sponsors. Aunque pueda parecer un factor secundario desde lo deportivo, las alianzas comerciales cumplen un rol fundamental en la estructura institucional: aportan recursos económicos y generan contenido de valor que fortalece la identidad del club.
En esa línea, la reforma del estatuto aprobada en diciembre de 2024 decidió crear la Subsecretaría de Marketing, área que ayer llevó adelante el 1° Encuentro Anual de Sponsors e Instituciones Colaboradoras, en el marco de la campaña “Juntos somos más”. El objetivo fue claro: construir un espacio de vínculo entre las marcas que acompañan al club, hacer un balance del trabajo realizado y proyectar nuevos desafíos.
“El vínculo de los sponsors con el fútbol fue mutando con los años: aparecieron los departamentos de marketing, las oficinas dentro de los clubes… y entendimos que debíamos dar un salto de calidad”, explicó el subsecretario del área, Santiago Molina. Para él, el cambio es cultural: pensar a Atlético como una marca capaz de transmitir una esencia. Frases como “el Deca”, “el Gigante del Norte” o “siempre estuvimos y siempre estaremos” trascendieron y los sponsors fueron parte de ese camino.
“Antes era simple: se llamaba al sponsor, se ocupaba un espacio en la indumentaria o en la cartelería, se cobraba un monto y al año siguiente se veía si renovaba. Hoy ese paradigma cambió”, señaló Molina. “Nosotros necesitamos otra cosa de los sponsors, y los sponsors necesitan otra cosa de la institución. Las inversiones que hacen son grandes: la publicidad en la ropa no es barata, ni la cartelería tampoco”, explicó.
Durante la jornada, dos marcas fueron homenajeadas por más de 20 años de acompañamiento: Gatorade y Sporting. “Estuvieron con nosotros en momentos muy difíciles, cuando estábamos en el Argentino y no teníamos una marca que quisiera vestirnos. Hoy son nuestros principales proveedores. Era importante reconocer ese recorrido”, valoró Molina.
El funcionario también destacó que el primer gran objetivo del área fue el lanzamiento de la campaña de socios, que obtuvo resultados contundentes. La decisión de exigir el carnet para ingresar a la popular supuso “una revolución en el mundo Atlético”. “Era una decisión política e institucional. Sabíamos que culturalmente no había un hábito de asociarse a un club de fútbol, pero entendíamos que Atlético, con diez años en Primera, debía dar ese paso: si querés ver al equipo, primero tenés que ser socio”, explicó. El cambio fue inmediato: el club pasó de unos 6.000 socios activos a más de 13.000.

