Lo que debía ser un partido más de la cuarta fecha del Torneo Anual Tucumano «B» terminó convirtiéndose en uno de los hechos más graves de los últimos años dentro del rugby tucumano. Durante el encuentro entre Corsarios y La Querencia, un jugador del equipo visitante agredió físicamente al árbitro Sebastián Miranda, quien sufrió un corte en el labio y debió recibir asistencia médica.
El episodio ocurrió sobre el final del encuentro que Corsarios terminó ganando 35-33. Según se pudo reconstruir, el conjunto visitante atacaba en busca de los puntos que le permitieran quedarse con la victoria cuando Miranda sancionó un penal a favor de Corsarios cerca de la línea de cinco metros del equipo local. La decisión generó una inmediata protesta de varios jugadores de La Querencia. En medio de los reclamos, uno de ellos habría golpeado al árbitro con un puñetazo en el rostro.
Las imágenes difundidas posteriormente muestran a Miranda siendo asistido mientras intentaba contener la hemorragia provocada por el golpe. De acuerdo con las fuentes consultadas, la agresión le provocó un corte en el labio. En otro video se observa al árbitro sentado en una silla, sosteniendo una gasa sobre la herida mientras discute con jugadores y allegados al club. «Vos le pegaste y por eso te pega», se escucha decir a una persona durante una de las discusiones registradas en el lugar.
El hecho generó sorpresa entre quienes presenciaron el encuentro. Según relató un testigo, el partido se desarrollaba con normalidad hasta ese momento. «Nunca vi un hecho parecido. El partido era de ida y vuelta, pero no había ninguna tensión ni problema. Fue un hecho que nació de la nada», aseguró.
La gravedad de la situación provocó una rápida reacción dentro del rugby tucumano. Durante las horas posteriores al partido, dirigentes, árbitros y referentes de distintos clubes comenzaron a intercambiar mensajes para interiorizarse sobre lo sucedido y analizar posibles medidas disciplinarias.
Incluso, Miranda permaneció durante un tiempo en las instalaciones de Corsarios luego del encuentro. Según pudo saber este medio, compartió el tercer tiempo junto al staff de Corsarios mientras se recuperaba de la conmoción provocada por la agresión.
La Unión de Rugby de Tucumán tomó intervención de manera inmediata. Para esta tarde está prevista una reunión de Consejo en la que se analizará el caso y se evaluarán las medidas a adoptar.
Además, ya se habría identificado al jugador señalado como autor de la agresión. La situación será tratada por el Tribunal de Disciplina de la URT, organismo que tendrá la responsabilidad de determinar la sanción correspondiente.
Desde la entidad adelantaron que existe una fuerte preocupación por el impacto institucional del episodio y que la intención es enviar un mensaje contundente hacia todos los clubes.
«Se piensa en una sanción ejemplificadora porque esto no puede pasar. El rugby es un deporte con valores y no pueden suceder este tipo de hechos. Somos un deporte amateur, no se juega por nada, no vamos a tolerar la violencia dentro del deporte», explicó un vocero de la Unión.
También se espera que durante la jornada la URT publique un comunicado oficial para repudiar lo ocurrido y ratificar su postura frente a cualquier hecho de violencia dentro de las canchas.
Mientras el Tribunal de Disciplina comienza a trabajar sobre el caso, el episodio ya quedó instalado como un tema de preocupación para todo el rugby tucumano. La agresión a un árbitro constituye una situación excepcional dentro de un deporte que históricamente ha construido gran parte de su identidad alrededor del respeto por las autoridades y las reglas del juego. Por eso, la resolución que adopten los organismos competentes será observada con atención por todo el ambiente.

