Una comerciante que trabaja en la Plaza de los Congresales, en la intersección de Crisóstomo Álvarez y Congreso, atraviesa desde hace días una situación de profundo temor tras denunciar amenazas, insultos y reiterados episodios de hostigamiento por parte de una mujer trans conocida en la zona como Celeste, quien ya habría sido denunciada en otras oportunidades por hechos de violencia.
La denunciante, cuya identidad se mantiene en reserva por razones de seguridad, relató que el primer episodio ocurrió mientras se encontraba atendiendo su puesto de trabajo. Según su testimonio, sin que mediara provocación, Celeste comenzó a gritarle e insultarla, para luego lanzar amenazas directas contra su integridad física y la de una sobrina que la acompañaba.
De acuerdo a lo expuesto en la denuncia, la agresora también habría advertido que iba a incendiar el puesto y que enviaría personas para golpearla. La situación motivó la intervención policial y los efectivos lograron reducir a la mujer en el lugar. Posteriormente, la comerciante se dirigió a realizar la denuncia correspondiente.
Lejos de cesar, el hostigamiento continuó durante toda la jornada. Según relató la víctima, la mujer regresó durante la mañana, la tarde y la noche, profiriendo insultos y provocaciones, además de ahuyentar a clientes y turistas que se acercaban al puesto.
Ante la reiteración de los hechos, se dispuso una consigna policial por el plazo de siete días. Sin embargo, la comerciante sostiene que la presencia policial no logró frenar el acoso. “Hoy estamos con miedo, porque aun con custodia sigue viniendo”, expresó.
Vecinos y trabajadores de la zona señalaron que Celeste es una persona conocida en el sector y que existen otras denuncias previas por agresiones y episodios de violencia, lo que incrementa la preocupación entre quienes desarrollan actividades en el lugar.
Según relató la víctima a SdN, la situación con Celeste lleva casi un año. “Prácticamente vive en la parte de atrás de la feria”, afirmó, y remarcó que su puesto es el más afectado por la cercanía con el lugar donde la mujer trans suele permanecer.
“Yo soy la más perjudicada porque mi puesto es el último que da hacia ese sector”, explicó. De acuerdo a su testimonio, Celeste duerme entre los puestos y, al día siguiente, los feriantes encuentran bidones llenos de orina. “También hace sus necesidades en el fondo del predio y deja jeringas tiradas”, denunció.
La mujer aseguró que la situación genera un clima de temor constante. “Ahora va a haber consigna policial porque tenemos miedo de que prenda fuego los puestos”, concluyó
El caso quedó en manos de la Justicia, mientras la víctima reclama medidas efectivas que le permitan trabajar sin temor y recuperar la tranquilidad en su espacio laboral.
Un caso que no se olvida: la agresión a una empleada del Carlos V.
En la madrugada de 2021, un violento episodio sacudió el microcentro tucumano y quedó registrado como uno de los antecedentes más graves vinculados a Celeste. Eran cerca de las 5 de la mañana cuando se resistía a ser demorada por personal femenino de la Policía de Tucumán. En medio de la situación, se la escuchó decir: “ahora me van a llevar con razón”. Segundos después, cruzó de vereda y atacó con un arma blanca a una empleada del Hotel Carlos V, ubicado en calle 25 de Mayo al 300.
La víctima fue identificada como Zoe, quien sufrió heridas en la oreja, el brazo y la espalda. El ataque generó conmoción entre los trabajadores de la zona y obligó a una rápida intervención policial.
Según fuentes del ámbito comercial y de seguridad, no se trató de un hecho aislado. Celeste ya era conocida por la Policía y por comerciantes del centro tucumano por distintos episodios previos.
“Recuerdo al menos cuatro hechos que la hicieron conocida”, relató una persona de su entorno que pidió mantener el anonimato. Entre ellos mencionó una denuncia realizada en 2013 contra personal de la comisaría de San Cayetano; una agresión a una médica de un CAPS del mismo barrio en 2016; la rotura de la vidriera de una galería céntrica, cuyo video se viralizó; y una imagen tomada cuando se encontraba en situación de calle pidiendo ayuda.
El ataque a la empleada del Hotel Carlos V quedó registrado como un antecedente clave que volvió a cobrar relevancia con el paso del tiempo y sobre todo después de los últimos hechos.


