Atlético de Rafaela llega a Tucumán con el objetivo claro de seguir alimentando su histórica paternidad sobre San Martín, un rival al que ha sabido incomodar en los últimos años. Más allá de los números que favorecen a la “Crema” en el historial, el equipo dirigido por Iván Juárez presenta argumentos sólidos basados en el presente, con un arquero en estado de gracia, un equipo compacto y tácticamente disciplinado, que sabe cómo aprovechar las debilidades de su adversario.
Un bloque curtido en el ascenso
Lo primero que hay que entender de Atlético de Rafaela es su reciente retorno a la Primera Nacional, tras un descenso en 2024. Este regreso rápido y eficaz, que muchos grandes clubes no han logrado en sus respectivos ascensos, es un testimonio del peso institucional del club. La estrategia del club fue clara: confiar en los jóvenes surgidos de su cantera y apostar por un proceso sólido que hoy da frutos. Este crecimiento le permitió, incluso, que su equipo de reserva participara en el campeonato de Primera División junto a otros equipos de la Primera Nacional.
Este paso por el Federal A no solo le dio rodaje, sino que también fortaleció mentalmente a un plantel que aprendió a sufrir antes de ganar. Esa experiencia se refleja en la solidez de su bloque, capaz de adaptarse a distintas situaciones de juego.
El “pilar” Bergia y un equipo ordenado
El arquero Mayco Bergia se ha convertido en una de las piezas más destacadas de este Atlético de Rafaela. Con tan solo 24 años, Bergia ha dejado atrás su etiqueta de promesa y hoy es uno de los mejores exponentes de su puesto en la categoría. Su rendimiento ha sido clave para el buen momento del equipo, con intervenciones decisivas en partidos clave como contra Gimnasia de Jujuy y San Martín de San Juan. Este estado de gracia se convierte en el primer obstáculo psicológico para un San Martín que no suele tener margen de error.
El equipo que presenta Juárez no se caracteriza por el fútbol vistoso, sino por la solidez defensiva y el orden táctico. Su formación en 4-4-2 es hermética, y la columna vertebral del equipo se compone de jugadores de experiencia y confianza como los centrales Nicolás Ramos y Fernando Ponce, el mediocampista Facundo Soloa y el goleador histórico Lucas Albertengo como delantero. Pero el verdadero peligro está en las bandas y la pelota parada: la zurda de Agustín Obando es un constante dolor de cabeza para los rivales, con cada tiro libre y córner representando una amenaza latente.
El talón de Aquiles: la posesión y las bandas
San Martín tiene la oportunidad de aprovechar las debilidades de Atlético de Rafaela si quiere romper el maleficio. Uno de los puntos más débiles de este equipo es su manejo de la posesión. Cuando el rival cede la pelota, el equipo de Juárez se ve nublado y a menudo termina atrapado en un laberinto sin salida. Este aspecto se evidenció la fecha pasada contra Gimnasia de Jujuy, cuando el equipo rafaelino, a pesar de jugar todo el segundo tiempo con un hombre más, no logró superar el bloqueo defensivo rival.
Otro punto débil está en los laterales. Aunque se proyectan bien al ataque, en los duelos individuales sostenidos suelen sufrir. Enzo Wuattier, el lateral derecho de San Martín, deberá aprovechar esta debilidad, atacando con profundidad y tratando de desbordar a sus rivales.
La receta para San Martín
El desafío para San Martín será evitar caer en la desesperación y no dejarse llevar por el nerviosismo. Atlético de Rafaela es un equipo que se siente cómodo siendo dominado, esperando pacientemente su oportunidad. Si San Martín consigue imprimir ritmo por las bandas, evitando centros frontales que favorezcan a los sólidos zagueros rafaelinos, tendrá chances de romper el maleficio.
Para ello, el «Santo» deberá mostrar su jerarquía, aprovechar su velocidad y no caer en el juego del rival, que es esperar un error para que jugadores como Martiniano Moreno —goleador del equipo con cuatro tantos— o Agustín Obando, con su capacidad para crear peligro desde el balón detenido, se aprovechen de cualquier distracción.
Conclusión
Atlético de Rafaela sigue siendo un rival incómodo para San Martín, pero el “Santo” tiene la oportunidad de cambiar la historia. Con un equipo pragmático y ordenado como el de Juárez, el desafío será para los tucumanos demostrar que su jerarquía puede superar el “bloque” rafaelino y terminar con el historial negativo que los persigue.

