No es un martes más en Tucumán. A medida que se acerca el debut de la Selección argentina en el Mundial 2026, la provincia comenzó a vivir una jornada diferente, atravesada por la expectativa, los preparativos y la ilusión de volver a acompañar a la Scaloneta en una nueva defensa del título.
Las calles del centro mantienen movimiento, pero con otro clima. Las conversaciones giran alrededor del partido, las camisetas albicelestes reaparecen en oficinas, comercios y colectivos, y la cuenta regresiva para el encuentro ante Argelia se convirtió en el tema dominante de la jornada.
Asados, picadas y cuentas para compartir
La previa también se refleja en las compras. En distintas carnicerías de la capital tucumana se registró una mayor demanda de cortes para asado, con precios que oscilan entre los $14.000 y los $25.000 por kilo, según el producto y la zona.
El chorizo, el vacío, la tapa de asado y las costillas aparecen entre las opciones más buscadas para las reuniones entre familiares y amigos. A esto se suma el costo del carbón y los acompañamientos para completar una mesa que tendrá al fútbol como protagonista principal.
En almacenes y comercios gastronómicos también crecieron las consultas por combos de snacks, bebidas y picadas, alternativas elegidas por quienes optan por seguir el partido en grupos más numerosos.
Una ciudad pendiente del reloj
Con el correr de las horas, la rutina cotidiana parece perder protagonismo frente a la expectativa deportiva. En las paradas de colectivos, en los cafés y en los lugares de trabajo se repiten las mismas preguntas: cómo llegará Argentina al debut y qué se puede esperar del estreno mundialista.
La sensación es compartida. Tucumán se encuentra en modo Selección y espera el momento en que la pelota comience a rodar para transformar la ansiedad acumulada en emoción pura.
La ilusión vuelve a ponerse en juego
Cuando llegue la hora del partido, miles de tucumanos estarán reunidos frente a una pantalla para acompañar a la Scaloneta en el inicio de un nuevo desafío mundialista.
Porque si algo quedó demostrado una vez más, es que en Tucumán el fútbol trasciende los noventa minutos. Se vive en las calles, se conversa en cada esquina y se siente como una pasión capaz de detener, por unas horas, el ritmo de toda una provincia.

