Hay encuentros que no se explican solo desde la tabla. Algunos también se juegan en la memoria, en los nombres, en las historias cruzadas y en los viejos vínculos que vuelven a aparecer del otro lado. Eso tendrá el próximo compromiso de San Martín, que visitará a su homónimo sanjuanino en un duelo cargado de guiños al pasado reciente de La Ciudadela.
El equipo de Andrés Yllana llegará a esta cita atravesando un arranque alentador. Después de cuatro fechas, el conjunto tucumano se mantiene invicto, con dos triunfos y dos empates, suma ocho puntos y se ubica tercero en la zona B, fortalecido además por la victoria 2 a 0 sobre Nueva Chicago.
Un Santo que empieza a tomar forma
Ese último triunfo no solo significó tres puntos. También reforzó sensaciones futbolísticas que Yllana venía persiguiendo: mayor claridad para dañar, mejores asociaciones ofensivas y una estructura que, sin mostrarse todavía terminada, transmite una evolución sostenida.
San Martín empezó a ofrecer respuestas desde el juego y desde los nombres. Kevin López y Lautaro Ovando fueron decisivos en el último partido, mientras que el mediocampo mostró otra vez dinámica, equilibrio y una circulación más fluida. Todo eso alimenta una confianza que puede resultar clave en una salida de alto voltaje emocional.
Un rival irregular, pero con nombres conocidos
Enfrente estará un San Martín de San Juan que no tuvo el mismo arranque. En sus primeras cuatro presentaciones empató 1 a 1 con Chacarita, venció 2 a 1 a Güemes de Santiago del Estero y luego encadenó dos derrotas consecutivas: 2 a 1 frente a Tristán Suárez y 1 a 0 ante Atlético de Rafaela.
Esa campaña lo dejó con cuatro puntos, en la mitad baja de la tabla de la zona B y con una tendencia marcada: se trata de un equipo competitivo, pero todavía sin continuidad. Cuando no logra golpear de entrada ni sostener su estructura inicial, suele perder firmeza y mostrar desajustes.
El contexto de una reconstrucción
El presente del conjunto sanjuanino también se entiende desde su pasado inmediato. La temporada pasada jugó en la Liga Profesional, pero descendió en la definición por la permanencia y debió rearmarse casi por completo para afrontar un torneo muy distinto.
En ese escenario llegó Ariel Martos, con la misión de reconstruir, reordenar un plantel golpeado y devolverle competitividad. Para eso, el club incorporó varios refuerzos de cara a 2026: Facundo Nadalín, Manuel Cocca, Carlos Lattanzio, Diego Mercado, Genaro Rossi y Nicolás Iachetti, además de Nahuel Acosta Da Silva, que se sumó una vez iniciado el campeonato.
El regreso de Martos
La presencia de Martos convierte el cruce en un reencuentro inevitable. Su paso por San Martín dejó dos etapas muy marcadas. En los primeros 17 partidos al frente del equipo sumó 31 de 51 puntos posibles, con ocho victorias, siete empates y apenas dos derrotas, además de una racha de 13 fechas invicto.
Sin embargo, el segundo tramo fue muy diferente. En sus siguientes 13 encuentros, apenas cosechó 13 puntos, con tres triunfos, cuatro empates y cinco caídas. Esa curva también ayuda a leer su actualidad: Martos suele construir desde el orden y la organización, pero sus equipos necesitan tiempo y confianza para sostenerse.
Un puñado de ex que conocen La Ciudadela
Al regreso del entrenador se le suma una lista de futbolistas con pasado reciente en Bolívar y Pellegrini. Gabriel Hachen, Federico Murillo, Mauro Osores, Leonardo Monje, Hernán Zuliani y Alex Salcedo forman parte de ese mapa de nombres que conocen el club, el entorno y hasta parte del vestuario rival.
Hachen aparece como uno de los nombres más influyentes por su capacidad para enlazar juego y darle sentido a cada posesión. Murillo y Osores aportan experiencia en una defensa que todavía busca ensamblarse, mientras que el resto completa una estructura con memoria rojiblanca.
El condimento extra de Bebé Acosta
Hay, además, otro nombre que agrega una carga especial: Guillermo “Bebé” Acosta. Histórico referente de Atlético Tucumán, firmó con San Martín de San Juan en enero tras cerrar su ciclo en el “Decano”, y su presencia no pasa inadvertida en una provincia donde el clásico todo lo atraviesa.
Su incorporación le da al partido una dimensión extra, por el simbolismo que arrastra en Tucumán y por lo que representa su figura en la historia reciente del fútbol local.
Las claves para Yllana
En la última derrota ante Atlético de Rafaela, Martos paró a su equipo con Maximiliano Velazco; Murillo, Osores, Emanuel Aguilera y Zuliani; Sebastián Jaurena, Nicolás Pelaitay, Diego Mercado y Hachen; Nazareno Fúnez y Sebastián González.
Allí aparecen varias pistas para Yllana. Hachen continúa siendo uno de los futbolistas más lúcidos para conectar líneas, Fúnez ya convirtió en este arranque y la defensa combina experiencia con nombres que aún están en proceso de adaptación. El punto más fuerte del equipo sanjuanino parece estar en esa columna de conocidos que Martos logró reunir; el más frágil, en cambio, aparece cuando debe sostener ritmo, remontar resultados o defender transiciones rápidas.
Una medida para confirmar el crecimiento
El foco, de todos modos, volverá a estar sobre San Martín de Tucumán. Si el equipo de Yllana consigue repetir la intensidad, el equilibrio y la claridad que mostró ante Nueva Chicago, tendrá argumentos para empujar a su rival hacia un terreno incómodo.
Pero si se parte, si le concede espacios para pensar a Hachen o si se deja atrapar por el oficio y la experiencia de los ex, el reencuentro puede transformarse en un partido mucho más espeso de lo esperado.
San Martín jugará, entonces, un duelo que vale por los puntos, pero también por lo que puede confirmar. Porque en San Juan no solo lo esperará otro “Santo”: también lo aguardará una parte reconocible de su propio pasado.

