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De amiga íntima a acusada: Virginia Mercado admitió que encubrió el crimen de Paulina Lebbos y podría recibir tres años de prisión

Fue la última persona que vio con vida a Paulina Lebbos. Compartió con ella las horas previas a aquella madrugada del 26 de febrero de 2006 que marcó para siempre a Tucumán. Dos décadas después, Virginia Mercado reconoció que mintió ante la Justicia cuando se investigaba cómo y quiénes habían asesinado a su amiga. Por ese encubrimiento, podría ser condenada a tres años de prisión de ejecución condicional.

El acuerdo de juicio abreviado fue firmado el 12 de febrero de 2026 ante la Fiscalía de Cámara Penal de la IIIª Nominación, a cargo de Daniel Marranzino, en el marco del expediente abierto en 2019 por orden de la Cámara Penal Sala III. Ahora será el juez Patricio Prado quien deberá decidir si homologa o rechaza el convenio, resolución que podría conocerse en un plazo de hasta 10 días hábiles.

Mercado admitió su responsabilidad penal por el delito de encubrimiento agravado en perjuicio de la administración de Justicia. Lo hizo luego de que se advirtiera que su declaración como testigo en el histórico juicio oral de 2018 estuvo atravesada por contradicciones, omisiones y versiones incompatibles con constancias previas del expediente. Asesorada por sus defensores, Elías Abi Cheble y Eduardo Lópes Garcete, aceptó la pena propuesta y reconoció haber brindado información falsa bajo juramento.

Contradicciones en momentos clave

Según la acusación, no se trató de simples olvidos producto del paso del tiempo. El Ministerio Público Fiscal sostuvo que Mercado desplegó una conducta deliberada orientada a deformar la reconstrucción de lo ocurrido aquella madrugada.

Entre las inconsistencias señaladas figuran variaciones en los horarios de salida del departamento que compartía con Paulina, el momento en que ingresaron al boliche Gitana y el tiempo que permanecieron allí. También resultaron relevantes las versiones opuestas sobre si vio o no de frente al remisero que las trasladó tras salir del local nocturno, pese a que en etapas anteriores había brindado una descripción física detallada del conductor.

El acuerdo enumera además contradicciones sobre el lugar donde se sentaron en la plazoleta del ex Abasto mientras aguardaban el remís, el recorrido del vehículo, la existencia de retrovisores y la recepción de mensajes de texto esa noche. A ello se sumaron versiones dispares sobre si aceptaron tragos de terceros dentro del boliche y sobre la relación que Paulina mantenía con Víctor César Soto, quien será juzgado en los próximos días por el crimen.

Para la Fiscalía, la reiteración de respuestas evasivas y la apelación constante al “no recuerdo” constituyeron una maniobra de encubrimiento, especialmente grave por tratarse de una testigo clave que participó de numerosas medidas probatorias a lo largo de los años.

Una causa que marcó a Tucumán

El delito fue encuadrado como encubrimiento agravado, con el agravante previsto cuando el hecho precedente es de extrema gravedad, como el homicidio. Durante la audiencia —realizada vía Zoom debido a que Mercado reside actualmente en Aguaray, Salta— la imputada respondió preguntas personales, aceptó las condiciones del acuerdo y reconoció que había mentido.

El caso Lebbos conmocionó a la provincia y al país. Paulina tenía 23 años, era estudiante universitaria y desapareció tras salir del boliche Gitana junto a Mercado. Su cuerpo fue hallado casi dos semanas después, a la vera de una ruta en Tapia, con signos de una muerte violenta. Desde el inicio, la investigación estuvo atravesada por denuncias de irregularidades y sospechas de encubrimiento.

Recién en 2018 se dictó sentencia en el juicio principal, con condenas para ex funcionarios y miembros de la cúpula de Seguridad provincial. En ese fallo, el tribunal ordenó investigar la conducta de Mercado al considerar llamativa su falta de memoria respecto de momentos decisivos.

Antes de finalizar aquel debate, Alberto Lebbos, padre de la víctima, había expuesto su dolor en una frase que todavía resuena: “Mi hija la cobijó. No entiendo este silencio, pido que se llegue a la verdad. En este proceso hubo muchas condenas, pero sigue el silencio. Quiero que los testigos digan la verdad. No se puede condenar a una familia a una lucha tan injusta”.

Ahora, será la Justicia la que determine si homologa el acuerdo y pone punto final a otro capítulo de una causa que, veinte años después, sigue dejando huellas abiertas en la memoria colectiva de Tucumán.

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Abrazo, Colo. Saludos a Raquel, Agus y Sofi.

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