Lo que comenzó como una inscripción en una pared terminó por desplegar un operativo completo de seguridad y una rápida intervención judicial. En la Escuela de Comercio Dr. Miguel Lillo, en Yerba Buena, un mensaje que advertía sobre un supuesto tiroteo activó las alarmas institucionales, hasta que un alumno de 13 años se presentó voluntariamente y admitió haberlo escrito como un “chiste de mal gusto”.
El hallazgo que encendió las alertas
El episodio ocurrió este jueves, cerca del mediodía, durante una clase de inglés. La docente Nerina Leonela Mirabal detectó la inscripción en una de las paredes del aula, donde podía leerse: “Mañana tiroteo 10 hs”. De inmediato, dio aviso a las autoridades del establecimiento.
La directora, Andrea Abdale, intervino rápidamente y puso en marcha el protocolo vigente, en línea con las disposiciones provinciales ante este tipo de situaciones.
La confesión del alumno
Minutos después de que el caso comenzara a escalar dentro de la institución, uno de los estudiantes se levantó de su asiento y reconoció ser el autor del mensaje. Según trascendió, el adolescente explicó que lo hizo como una broma, sin dimensionar las consecuencias que podía generar.
A partir de ese momento, se activaron las instancias formales de actuación para esclarecer lo ocurrido.
Intervención policial y judicial
Cerca de las 14, efectivos policiales —junto a personal de la Patrulla Motorizada de Yerba Buena y del X Distrito— llegaron al establecimiento para avanzar con el procedimiento correspondiente.
La situación fue informada a la Unidad Fiscal Criminal 2 del Centro Judicial Capital. El auxiliar fiscal Facundo González ordenó una serie de medidas, entre ellas el relevamiento de cámaras de seguridad, la toma de declaraciones a las autoridades escolares y la intervención de Criminalística.
En paralelo, la madre del menor se presentó en la institución acompañada por su abogado.
Medidas y continuidad de la investigación
Por disposición judicial, el alumno fue retirado del establecimiento junto a su madre, mientras continúa la investigación para determinar las circunstancias del hecho y evaluar eventuales responsabilidades.
El caso vuelve a poner el foco sobre la reiteración de este tipo de episodios en instituciones educativas de Tucumán y la necesidad de abordarlos con seriedad, tanto desde la prevención como desde la concientización dentro de la comunidad escolar.

