Las paredes hablaron y encendieron una alarma que ya no se limita a un solo establecimiento. En distintas instituciones educativas de Tucumán, la aparición de mensajes con amenazas obligó a desplegar protocolos de seguridad y reforzar controles, en un escenario que suma episodios y mantiene en alerta a toda la comunidad escolar.
Tres colegios, un mismo patrón
Durante este jueves, al menos tres establecimientos —Santa Rosa, María del Rosario y Monserrat— confirmaron situaciones similares: inscripciones con advertencias de posibles ataques dentro de sus instalaciones.
En el colegio Santa Rosa, el mensaje apareció en un baño del nivel secundario y hacía referencia a un supuesto tiroteo previsto para el día siguiente. La reacción fue inmediata: se conformó el Comité de Crisis, se reforzó la vigilancia y se dio intervención a las autoridades correspondientes, además de radicar la denuncia policial.
Desde la institución aseguraron que las clases continuarán con normalidad, aunque bajo un esquema de control más estricto.
Refuerzos y protocolos en marcha
En el colegio María del Rosario, también se detectaron escrituras intimidatorias en los baños. A partir de ese hallazgo, se aplicó el protocolo establecido por el Gobierno provincial junto al Ministerio de Seguridad.
Las autoridades informaron a las familias que no habrá suspensión de actividades, pero sí un seguimiento más riguroso dentro del establecimiento, en línea con las medidas preventivas vigentes.
Rechazo y llamado a la convivencia
Por su parte, en el colegio Monserrat, el Centro de Estudiantes se expresó públicamente para repudiar los hechos. A través de redes sociales, señalaron que este tipo de conductas afectan la convivencia escolar y pidieron reforzar el compromiso colectivo para sostener un clima de respeto y cuidado.
Un fenómeno que interpela a toda la comunidad
Más allá de cada caso puntual, las instituciones coincidieron en un mensaje común: la necesidad de actuar con responsabilidad y evitar la difusión de información no verificada que pueda aumentar la preocupación.
Además, remarcaron el rol clave de las familias en el acompañamiento de los estudiantes, promoviendo el diálogo y la toma de conciencia sobre la gravedad de este tipo de amenazas, que ya dejaron de ser hechos aislados para convertirse en una problemática que atraviesa a todo el sistema educativo provincial.

