El camino hacia el juicio oral contra el ex futbolista Oscar «Junior» Benítez quedó despejado. El Juzgado en lo Correccional Nº 2 de Lomas de Zamora habilitó el inicio del debate donde el deportista enfrentará cargos por instigación al suicidio en un contexto de violencia de género. La fiscalía y la querella buscan demostrar que Benítez sometió a su ex pareja, Anabelia Ayala, a un régimen de control y hostigamiento que terminó con la vida de la joven.
El juicio, que se extenderá por al menos cuatro jornadas, contará con un arsenal de pruebas clave. Entre ellas se destacaron las pericias psiquiátricas al imputado, una «autopsia psicológica» de la víctima y el análisis de evidencia digital, que incluye registros de redes sociales (Meta) y audios de llamadas al 911.
El tribunal también autorizó un exhorto a México para recabar información adicional sobre el pasado de la pareja en ese país.
La defensa, por su parte, intentará cuestionar los movimientos migratorios de Ayala y el contenido de sus comunicaciones. Sin embargo, el foco central del debate será el peritaje del teléfono de Benítez, un dispositivo que hasta ahora no ha podido ser examinado por falta de software, pero que podría contener los registros de la vigilancia constante que el ex jugador ejercía sobre la víctima hasta el momento de su muerte.
Respecto a la reconstrucción de hechos y secuestro de teléfonos celulares, el tribunal dispuso que solo se avanzará si la producción de prueba en el juicio lo justifica. Para el peritaje sobre el móvil de Benítez, la defensa deberá aportar los datos técnicos necesarios, ya que el teléfono de la víctima permanece bloqueado y el del acusado no pudo ser examinado por falta de software.
Si no prosperaron otras medidas de instrucción solicitadas, y la exhibición de material audiovisual o la identificación de familiares será evaluada durante la audiencia, al igual que la eventual reconstrucción en el lugar del hecho.

