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miércoles, mayo 20, 2026
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Tenía más de 100 años y se desplomó: cayó el gomero emblemático del parque Avellaneda

A veces, las ciudades también pierden parte de su memoria en silencio. Este miércoles, pasadas las 11 de la mañana, se desplomó el histórico gomero ubicado en plaza Gramajo Gutiérrez, frente al Cementerio del Oeste y dentro del área del parque Avellaneda, un ejemplar centenario que desde hacía años mostraba signos visibles de deterioro.

La caída no provocó heridos ni daños personales, un dato que fue considerado clave por las autoridades, ya que al momento del derrumbe no había personas ni animales en la zona. La jornada lluviosa y la escasa circulación en las inmediaciones evitaron una situación de mayor gravedad.

Un árbol notable con más de un siglo de historia

El gomero tenía más de 100 años de antigüedad y había sido declarado “árbol notable” en 2004, condición que lo convirtió en una referencia ambiental y patrimonial para la capital tucumana.

Según explicó el director de Arbolado Urbano de la Municipalidad, Guillermo Olivera, el desenlace era previsible por el avanzado deterioro interno del ejemplar. “Era crónica de una muerte anunciada, ya lo veníamos diciendo”, sostuvo el funcionario al describir el cuadro que presentaba el árbol.

El peso del agua y una estructura debilitada

De acuerdo con Olivera, el gomero “estaba muy hueco” y el peso acumulado en las ramas por el agua terminó por vencer una estructura ya comprometida. En ese sentido, indicó que en los últimos tiempos se habían realizado tareas para reducir riesgos, especialmente a través de la poda de ramas secas y de la disminución de la copa.

“Ya lo veníamos achicando, sacando ramas secas que hacían peligrosa la estructura. Por eso, ahora tampoco produjo daños mayores”, explicó.

La polémica por las intervenciones

El derrumbe también volvió a poner sobre la mesa una discusión que llevaba tiempo abierta entre vecinos y el municipio. Según relató el funcionario, existieron reuniones con personas que defendían la permanencia del gomero y pedían que no se avanzara con intervenciones más profundas.

“Buscamos el bien común, pero no pudimos avanzar más. Sacamos solo las ramas secas”, planteó Olivera, al exponer las limitaciones que, según su versión, condicionaron las tareas preventivas sobre el árbol.

Hongos, enfermedad y deterioro progresivo

El cuadro sanitario del gomero, siempre según la explicación oficial, venía agravándose desde hacía tiempo por una enfermedad que facilitó el avance de hongos sobre la madera.

Olivera señaló que existía un estudio de la Estación Experimental Obispo Colombres que advertía sobre ese proceso. “Los hongos estaban avanzando, comiendo la madera, y el final anunciado era este”, resumió.

Además, recordó que se trataba de una especie que no suele autorizarse para veredas o calles por el desarrollo de sus raíces tabulares y por su tamaño, aunque sí puede formar parte de plazas y parques.

Qué harán ahora en el lugar

Tras la caída, personal municipal inició de inmediato las tareas de corte y retiro de la estructura. Los restos del ejemplar serán trasladados a la huerta municipal, mientras se analiza junto a los vecinos qué destino tendrá el espacio que dejó vacante el árbol.

Entre las alternativas, se estudia la colocación de una cartelería recordatoria que indique que allí se encontraba un “árbol notable”, acompañada por información sobre la especie y su valor histórico.

La pérdida ambiental

Más allá del impacto visual y simbólico, desde el municipio remarcaron la pérdida ambiental que implica la caída del gomero. “Se pierde un productor de servicio ecosistémico: oxígeno, sombra”, advirtió Olivera.

La desaparición del ejemplar dejará una zona despejada en un punto tradicional de la ciudad y vuelve a abrir un debate sensible: cómo preservar el arbolado histórico cuando el paso del tiempo, las enfermedades y el cambio climático empujan decisiones cada vez más complejas.

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