Desde la madrugada, una multitud silenciosa y esperanzada comenzó a llegar a la parroquia de San Cayetano, en Brígido Terán al 900, para honrar al santo del pan y del trabajo. Con flores en las manos, velas encendidas y plegarias en los labios, los fieles se acercan como cada 7 de agosto para agradecer, renovar promesas y pedir por salud, empleo y un futuro más justo.
«Hace 30 años que vengo. Siempre pido por la familia, por la salud y para que estemos mejor. No está fácil la vida, hay mucha gente en la calle. Hay que pedir por todos”, compartió José, uno de los devotos que no falta nunca. La promesa -dijo- es constante: “venir siempre”.

San Cayetano no solo convoca: abraza, consuela y fortalece. Jóvenes servidores del colegio homónimo colaboran con la organización, reparten agua y pan, y asisten a los peregrinos que llegan con mochilas llenas de necesidades, pero también de fe.
“Este año se esperan unas 50.000 personas. Desde las 6 de la mañana estamos recibiendo gente”, explicó uno de los organizadores. El templo vibra con gestos de devoción: espigas, imágenes, banderas, flores y velas encendidas.

Afuera, los colores y aromas de los puestos completan la postal: claveles, escobitas, velitas, ajos y banderitas. “El ajo se lleva para las buenas energías”, dice María Luz, que cada 7 de agosto acompaña la celebración desde su puesto.

Horarios de misas
16:00 – Misa central (la más concurrida)
19:00 – Misa vespertina
21:00 – Última misa del día

