Puede doler. Y mucho. Atlético Tucumán estuvo a pocos minutos de conseguir un empate que, por el contexto del partido, tenía sabor a hazaña. Jugó casi todo el encuentro con 10 futbolistas, resistió ante un River de enorme jerarquía, encontró el 1-1 y parecía encaminado a llevarse un punto valioso. Pero a los 91 minutos apareció Thiago Almada para marcar el 2-1 definitivo y dejar al “Decano” con las manos vacías.
El festejo de los jugadores de River, que corrieron hacia el banco para abrazar al autor del gol, reflejó lo que había ocurrido dentro de la cancha. Atlético había conseguido poner contra las cuerdas al “Millonario” aun en inferioridad numérica, a puro orden, sacrificio y carácter.
La expulsión que cambió el partido
La expulsión de Franco Nicola a los 13 minutos condicionó por completo el desarrollo. El uruguayo llegó tarde sobre Lucas Martínez Quarta y Andrés Gariano decidió mostrarle la tarjeta roja. La repetición, sin embargo, dejó dudas sobre la magnitud del contacto: no hubo plancha y el golpe se produjo con el muslo sobre la espalda del defensor.
El árbitro mantuvo su decisión y no fue convocado por el VAR para revisar la jugada. Desde ese momento, Atlético tuvo que cambiar completamente su plan y replegarse para intentar contener a un rival que ya partía con ventaja desde lo futbolístico.
River golpeó, pero Atlético no se cayó
La resistencia duró apenas diez minutos. A los 23 minutos, Tobías Andrada apareció para marcar el 1-0 y convertir su primer gol con la camiseta de River.
Todo parecía cuesta arriba para el equipo de Julio César Falcioni. Sin embargo, Atlético no se desordenó. Se refugió cerca de Tomás Durso, achicó espacios y consiguió que River no transformara su superioridad numérica en una goleada.
El “Decano” esperaba una oportunidad. Y finalmente apareció.
Falcioni movió el banco y Atlético reaccionó
En el entretiempo, Falcioni decidió modificar el equipo. Sacó a Leandro Díaz y Renzo Tesuri y mandó a la cancha a Ramiro Ruiz Rodríguez y Julián Fernández, buscando mayor velocidad para intentar salir de contra.
La apuesta comenzó a dar resultados. Primero fue Alexis Canelo, quien avanzó por la izquierda y sacó un remate que terminó pegando en el palo.
Después llegó otra jugada que generó enorme malestar en el banco tucumano. Arambarri barrió desde atrás a un jugador de Atlético y la acción terminó solamente con una amonestación. Gariano tampoco fue llamado por el VAR para revisar la jugada.
Falcioni protestó airadamente, recibió la segunda amarilla y terminó expulsado.
El cabezazo de Ferreira que encendió la ilusión
En medio de la tensión y el cansancio, Atlético encontró su premio. Clever Ferreira apareció de cabeza y marcó el 1-1, un gol que fue mucho más que un empate.
Fue el desahogo de un equipo que llevaba prácticamente todo el partido con un hombre menos, que había resistido los embates de River y que había conseguido mantenerse con vida cuando todo parecía jugarle en contra.
El “Decano” volvía a creer.
Almada apareció en el momento menos esperado
Pero la historia todavía tenía un capítulo más. Cuando Atlético comenzaba a imaginar un empate enorme, Thiago Almada apareció a los 91 minutos y marcó el 2-1 para River.
El golpe fue durísimo. El equipo tucumano había resistido durante casi todo el partido, había encontrado la igualdad y estaba a segundos de conseguir un punto de enorme valor. Pero la jerarquía individual del “Millonario” terminó inclinando la balanza en el tiempo agregado.
Una derrota que duele, pero deja una señal
Atlético se volvió a Tucumán con bronca por la derrota y orgullo por la manera en que compitió. El resultado no refleja completamente el esfuerzo de un equipo que tuvo que jugar con uno menos durante más de 75 minutos y que, aun así, consiguió llevar a River hasta el límite.
No alcanzó para sumar. Al “Decano” le faltaron apenas unos minutos para completar una verdadera hazaña, pero también dejó una señal importante: cuando las circunstancias parecían condenarlo, el equipo de Falcioni respondió con personalidad.
River se quedó con los tres puntos. Atlético, aunque golpeado, volvió a demostrar que tiene carácter para pelear hasta el último minuto.

