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domingo, septiembre 27, 2026
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El adiós de un ídolo: el “Pulga” Rodríguez emocionó a todos en el Monumental

Hay noches que quedan guardadas en la memoria de un estadio. La del sábado fue una de ellas. El José Fierro volvió a recibir a Luis Miguel “Pulga” Rodríguez, pero esta vez no para verlo defender la camiseta de Atlético Tucumán en una competencia oficial, sino para despedir a uno de los futbolistas que más profundamente quedaron ligados a su historia.

Desde temprano, el Monumental comenzó a prepararse. Banderas, imágenes, recuerdos y miles de hinchas fueron ocupando las tribunas para recibir al ídolo de Simoca. El escenario estaba listo para una última función.

Y el “Pulga” volvió a pisar ese césped que tantas veces fue testigo de sus goles.

El reencuentro con los héroes del ascenso

La emoción comenzó incluso antes de que Rodríguez apareciera en escena.

Por el campo de juego volvieron a desfilar nombres que forman parte de la historia reciente de Atlético: Javier “Satanás” Páez, Claudio “Cape” Sarría, Martín “Vikingo” Granero, Sebastián Longo, César Montiglio y Juan Pablo Pereyra, entre otros.

Fueron protagonistas del recordado ascenso de 2009, una de las páginas fundamentales de la historia moderna del club.

Después llegaron otros integrantes de aquel equipo que consiguió el ascenso de 2015, como Leandro González, Emanuel “Mago” Molina, Pablo Cáceres y Nery Leyes.

Durante algunos minutos, el tiempo pareció retroceder. Los viejos compañeros volvieron a compartir una cancha y los hinchas pudieron reencontrarse con futbolistas que protagonizaron tardes inolvidables.

Y finalmente apareció el Pulga

Pero la noche tenía un protagonista indiscutido.

Cuando Luis Miguel Rodríguez apareció sobre el césped, el Monumental se transformó. Las tribunas respondieron con una ovación que resumió más de dos décadas de historia.

El ídolo también tuvo palabras para los hinchas.

“El hincha de Atlético tiene un corazón enorme. Fuimos tan pero tan felices en este campo de juego. Siempre voy a ser hincha de Atlético. Es la camiseta que amo, me dio muchas alegrías. Digo pocas palabras, pero los amo, Atlético Tucumán”.

Fue uno de esos momentos en los que las estadísticas quedan en segundo plano.

Porque para Atlético, el “Pulga” no representa solamente una cantidad de goles o partidos. Representa una época.

Los goles, las picardías y una última vez

Después llegó el momento de jugar.

Y Rodríguez hizo lo que tantas veces hizo durante su carrera: tomó la pelota, buscó espacios y volvió a regalar algunas de esas acciones que tantas veces hicieron delirar al Monumental.

Llegó su primer gol de la noche y apareció una imagen que parecía escrita de antemano: el “Pulga” corriendo hacia el alambrado para treparse y celebrar junto a los hinchas.

Después llegó el penal.

La pelota quedó frente a él y apareció otra postal conocida: ese pequeño salto antes de ejecutar, una marca registrada del delantero.

Gol.

Más festejos.

Más aplausos.

Más recuerdos.

También hubo pases de primera, pisadas, gambetas y alguna de esas pequeñas picardías que durante años fueron parte de su repertorio.

Por un rato, el Monumental volvió a tener al “Pulga” dentro de su casa.

Una historia que comenzó en Simoca y se hizo gigante en Atlético

Rodríguez llegó a Atlético con apenas 20 años, procedente de UTA. Durante años recorrió diariamente los kilómetros entre Simoca y San Miguel de Tucumán para poder entrenarse.

Con la camiseta celeste y blanca construyó una trayectoria que incluyó ascensos, títulos, goles inolvidables y noches internacionales.

Fue protagonista del ascenso de 2008/09, volvió a celebrar en 2015 y luego fue parte del equipo que llevó a Atlético a disputar por primera vez la Copa Libertadores, una experiencia que parecía lejana para el fútbol tucumano.

También dejó su sello en la Copa Sudamericana y convirtió algunos de los goles más recordados de aquella etapa internacional.

Entre ellos aparece inevitablemente aquel tanto ante El Nacional, por la Libertadores, y también la recordada definición de picadita ante Augusto Batalla, frente a Tigre.

Momentos diferentes. Una misma camiseta.

La despedida y los 124 años del Decano

Cuando el homenaje terminó, la noche todavía tenía otra celebración preparada.

Casi sin tiempo para que se apagara la emoción por la despedida, Atlético comenzó a festejar sus 124 años de vida.

Música, luces, fuegos artificiales y una multitud volvieron a convertir al José Fierro en el escenario de una celebración.

Y hubo algo simbólico en la coincidencia.

Primero se despidió al “Pulga”. Después se festejó el cumpleaños de Atlético.

Dos acontecimientos que, en realidad, forman parte de una misma historia.

Porque la carrera de Rodríguez quedó definitivamente vinculada a la transformación que atravesó el club durante las últimas dos décadas.

El adiós que no parece un adiós

El fútbol tiene una particularidad: los partidos terminan, los jugadores se retiran y las camisetas cambian de dueño. Pero algunas historias permanecen.

La del “Pulga” y Atlético es una de ellas.

El sábado, el Monumental no despidió solamente a un futbolista. Despidió a uno de los protagonistas de una época que llevó al club desde los ascensos hasta los grandes escenarios internacionales.

Por eso, cuando las luces comenzaron a apagarse y los últimos fuegos artificiales iluminaron el cielo tucumano, quedó una certeza entre las tribunas:

Luis Miguel Rodríguez ya no volverá a jugar oficialmente en el José Fierro. Pero cada vez que una pelota vuelva a besar la red y miles de hinchas vuelvan a gritar un gol, alguna parte del “Pulga” seguirá corriendo por ese césped.

Porque para Atlético Tucumán, hay ídolos que no se van.

Simplemente pasan a formar parte para siempre de la historia del club.

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