En una noche que parecía encaminarse a la incomodidad y al reproche, Atlético Tucumán encontró en el último suspiro lo que no había sabido construir durante gran parte del partido. Un cabezazo agónico del paraguayo Clever Ferreira le dio el 2-1 ante Sportivo Barracas y evitó un golpe que habría sido difícil de digerir para el equipo de Julio César Falcioni.
El “Decano” avanzó a los 16avos de final, pero lo hizo dejando más dudas que certezas frente a un rival de la Primera C que, con orden y convicción, lo llevó al límite en el estadio Ciudad de Caseros.
Un dominio que nunca se tradujo en tranquilidad
Desde el inicio, Atlético impuso condiciones. Manejó la pelota, generó situaciones y pareció marcar una diferencia lógica ante un equipo de menor categoría. Sin embargo, esa superioridad nunca se tradujo en contundencia ni en control emocional del partido.
El primer gol llegó más por error ajeno que por virtud propia: una falla del arquero Ignacio Díaz Peyrous dejó la pelota servida para Ezequiel Ham, que asistió a Leandro Díaz para el 1-0. El alivio fue inmediato, pero no definitivo.
Con el correr de los minutos, el equipo de Falcioni fue perdiendo intensidad y claridad, mientras Sportivo Barracas, lejos de resignarse, se mantuvo en partido con orden táctico y una entrega que incomodó al favorito.
El golpe inesperado y el desconcierto
El complemento expuso las dudas de Atlético. Sin agresividad para liquidarlo, el partido se fue tornando peligroso. Y el aviso se transformó en golpe a los 80 minutos: tras un córner y una serie de rebotes, Sebastián Gómez marcó el empate que desató la sorpresa.
El banco rival explotó de euforia y desde las tribunas decanas bajaron los reproches. El fantasma de los penales —y del papelón— empezó a sobrevolar en Caseros.
Ferreira, otra vez salvador
Cuando el escenario era más tenso y el margen de error inexistente, apareció nuevamente Clever Ferreira. Como ya había ocurrido ante Gimnasia, el paraguayo emergió en el área rival y, de cabeza, firmó el 2-1 en tiempo agónico.
Fue más que un gol: un desahogo. Atlético evitó una noche que podía quedar marcada por la frustración y selló su clasificación a la siguiente ronda, donde enfrentará a Talleres.
Clasificación con sabor a advertencia
El resultado le permite al “Decano” sostener el envión de dos victorias consecutivas en el ciclo Falcioni. Sin embargo, el rendimiento dejó señales de alerta.
Ante un rival tres categorías inferior, Atlético mostró falencias en la definición, en la gestión de los tiempos y en la respuesta anímica ante la adversidad. La clasificación llegó, pero el funcionamiento sigue en deuda.

