La amenaza escrita en una pared volvió a encender la alarma. Esta vez fue en el Colegio Kinder, donde un mensaje que alude a un posible tiroteo para este martes reactivó protocolos y dejó al descubierto una preocupación que ya no es aislada, sino persistente en distintas instituciones de Tucumán.
Una seguidilla que no se detiene
El episodio se suma a una cadena de advertencias similares que, en los últimos días, aparecieron en baños, aulas y espacios comunes de escuelas de la provincia. Aunque en muchos casos no se concretan, el impacto es inmediato: temor en las familias, tensión en los alumnos y una rutina escolar atravesada por la incertidumbre.
Desde la institución buscaron llevar calma mediante un comunicado en el que confirmaron la activación de los protocolos y el trabajo conjunto con las autoridades educativas. Sin embargo, también reconocieron el efecto que generan estos mensajes: “Lo que se percibe como una broma, genera una angustia real que altera la convivencia”.
Protocolos, controles y un clima alterado
La repetición de estos hechos obligó a sostener operativos de prevención y presencia policial en distintos puntos de la provincia. Las amenazas ya no se concentran en una sola ciudad: alcanzan a Capital, Yerba Buena, Concepción, Alberdi y Banda del Río Salí, entre otras localidades.
En paralelo, desde las escuelas insisten en reforzar el diálogo dentro de las familias y en evitar la circulación de rumores en redes sociales, uno de los factores que amplifica el temor.
El desafío de frenar la escalada
El foco ahora está puesto en contener a la comunidad educativa y frenar una dinámica que combina mensajes intimidatorios, viralización y posibles desafíos en redes. Mientras tanto, las instituciones intentan sostener la normalidad en las aulas, aunque bajo un estado de alerta permanente.

