La exparticipante de Gran Hermano explicó que su primera consulta con un especialista había ocurrido dos años atrás, aunque en aquel momento no estaba completamente convencida de operarse. «Mi primera consulta con el médico fue hace dos años, pero en ese momento no estaba cien por ciento decidida», recordó.
Por entonces, Romero atravesaba un período de cambios personales y se encontraba mudándose a Buenos Aires, por lo que consideró que no era el momento adecuado para realizarse la intervención.
Este año, en cambio, sintió que había tomado la decisión. «Me decidí cien por ciento y fue todo muy fácil, rápido y ágil. Y ahora las tengo y me encantan«, contó. También aseguró que no se arrepiente de haberse sometido a la operación.
La actriz explicó que durante mucho tiempo había tenido dudas debido al miedo a una intervención quirúrgica y porque se sentía conforme con su cuerpo. Finalmente, decidió hacerlo a partir de un deseo personal y no por una presión externa.
«Si ustedes tienen ganas de hacerse algo porque les ayuda a sentirse mejor, porque llevan tiempo pensándolo, porque simplemente tienen ganas, háganselo», expresó. Al mismo tiempo, remarcó la importancia de recurrir a un profesional especializado y capacitado antes de tomar una decisión de este tipo.
Uno de los objetivos de Romero era conseguir un resultado natural y poco drástico. Por esa razón, los implantes utilizados no tuvieron exactamente el mismo volumen. «Yo quería un resultado supernatural y que no fuera un cambio tan drástico de verme de repente con unas lolas supergrandes», explicó.

En su caso, recibió un implante de 225 centímetros cúbicos en un lado y de 250 centímetros cúbicos en el otro, debido a que ya presentaba una diferencia de tamaño entre ambos senos. Según contó, la elección permitió equilibrar la asimetría natural.
También reveló detalles sobre la técnica quirúrgica utilizada. A diferencia de lo que algunos seguidores suponían, explicó que los implantes no fueron colocados detrás del músculo, sino detrás de la fascia.
La elección estuvo relacionada, entre otros factores, con su actividad física. Romero destacó que suele practicar deportes y mantenerse en movimiento, por lo que buscaba una alternativa que también contemplara su recuperación y el resultado estético que pretendía.
En cuanto a las cicatrices, señaló que optó por una incisión debajo de la mama, una decisión que tomó principalmente por cuestiones vinculadas con la recuperación y porque prefería evitar una intervención sobre las areolas.
Coti Romero
La operación, según relató, duró menos de una hora y pudo regresar a su casa poco después. Durante los primeros días utilizó un corpiño postoperatorio, aplicó hielo y realizó sesiones de kinesiología destinadas a los drenajes linfáticos.
A una semana de la intervención, aseguró que ya había retomado buena parte de sus actividades habituales, aunque todavía debía evitar realizar esfuerzos físicos. «Ya estoy haciendo mi vida normal, sin hacer fuerza, por supuesto, pero mañana ya vuelvo al trabajo«, explicó.
Romero se mostró conforme con el resultado y destacó especialmente que se mantuvo la apariencia que buscaba desde el comienzo. «Son hermosas, muy naturales. Estoy muy feliz con los resultados«, afirmó.
A lo largo de su relato, la joven insistió en que la decisión de realizarse una cirugía estética debe ser personal e informada, y remarcó la necesidad de ponerse en manos de especialistas. Para Romero, la intervención terminó siendo una experiencia positiva después de un proceso de dudas que se extendió durante dos años.

